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El poder de la comunidad

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Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo. Gálatas 6:2, NVI.

Hace algunos años, mi cuñado decidió rentar una oficina para su negocio. El siguiente paso fue comprar los muebles y el equipo necesarios para que todo funcionara bien. Antes de poder colocar los muebles, había que realizar otros trabajos, como quitar el empapelado de las paredes, reparar las placas de yeso, pintar y limpiar. Decidió pedir ayuda a varios amigos para trabajar en la oficina, y yo estuve feliz de poder ayudar. Como puedes imaginar, terminamos rápidamente el trabajo.

No muy lejos de donde vivo hay muchas comunidades menonitas. Los menonitas son cristianos que viven una vida sencilla, generalmente en granjas, lejos de las ciudades. En su cultura hay algo fascinante llamado “edificación del granero”. Cada familia menonita suele tener un granero para su heno o sus animales. Si un incendio destruye el granero de alguien, los miembros de la comunidad traen materiales y provisiones para construir un nuevo granero para esa familia. A veces se juntan cientos de hombres a la vez, y rápidamente edifican un nuevo granero. Pienso que esta es una actitud cristiana maravillosa, pues convierte una tragedia en esperanza.

Debido a que vivimos en un mundo pecaminoso, la vida trae muchas dificultades y cargas. Pero ¿no sería mucho más simple la vida si trabajáramos juntos para ayudarnos unos a otros a pasar por los tiempos difíciles?

Deberíamos prestar siempre atención a las personas que nos rodean, y ayudarlas cuando lo están pasando mal. Hay muchas maneras prácticas de ayudar a la gente cada día, en nuestras propias comunidades. Dios nos dice en nuestro texto bíblico de hoy que es importante que nos ayudemos unos a otros. Cuanto más trabajemos juntos, ¡menor será la carga que lleve cada uno!