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El buggy arenero milagroso

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Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Romanos 8:28, NVI.

Hace algunos años estuve en la zona costera del Noroeste de los Estados Unidos para participar en una filmación de cinco días. Teníamos una agenda muy apretada y no había mucho espacio para imprevistos. El último día de filmación, antes de tomar el avión para volver a casa, la agenda decía que teníamos que manejar hasta Tillamook, Oregón, al norte del Estado. Ese día necesitábamos filmar en una duna de arena, manejando en un vehículo de todoterreno para arena (dune buggy). En los preparativos para el viaje llamé a un lugar de alquiler de buggys y pregunté si podía alquilar uno por un par de horas. Dijeron que no había ningún problema, pues no era fin de semana y era temporada baja, así que ni siquiera necesitábamos reservarlo. Cuando llegamos por el buggy, la dama que atendía la oficina estaba asombrada y avergonzada, pues de la nada había llegado un grupo sin previo aviso hacía como una hora, y había alquilado todos los vehículos que tenían por todo el día. Dijo que esto nunca antes les había sucedido en diez años. Oramos con el equipo de filmación, y les dije que tendríamos que manejar hasta las dunas de todos modos. Unos minutos después de haber llegado, un hombre llegó al estacionamiento en un buggy. Algo me dijo que me acercara y le contara nuestro problema de filmación. ¡Y nos facilitó su vehículo!

Todo el tiempo ocurren imprevistos. Intentamos llevar a cabo nuestros planes, pero no siempre funcionan. No te aflijas; más bien, pídele a Dios que cumpla su propósito en ti. En Tillamook pudimos ahorrar tiempo y dinero, y aun dar testimonio de Cristo al hombre que nos auxilió cuando le contamos nuestro proyecto de filmación. El plan de Dios siempre es mejor que el nuestro. ¡Procura escuchar siempre la voz del Espíritu Santo y permítele que te guíe!