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Enciende tu luz

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Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. Mateo 5:14, 15, NTV.

Si alguna vez usaste la electricidad para encender una luz, probablemente utilizaste el poder del carbón. El carbón es un combustible fósil hecho de material vegetal muerto, y resulta ser la fuente de energía más grande para la generación de electricidad en todo el mundo. Hay dos tipos de minas de carbón: minas de superficie y minas subterráneas. Las minas subterráneas son exactamente lo que el nombre dice: minas ubicadas bajo tierra, donde se crean sistemas de túneles y se extrae el carbón. En una mina de superficie, el carbón se encuentra más cerca de la superficie, así que las máquinas excavan en la tierra hasta llegar al carbón, y luego se extrae. Entonces, se suele volver a llenar el espacio vacío con tierra, y algunos años después nunca te imaginarias que ese lugar hubiera sido una mina de carbón.

Hace un par de años visité una mina de carbón en Wyoming, Estados Unidos. Primero, desde una plataforma, observamos el hoyo en el que enormes máquinas estaban extrayendo el carbón y cargándolo en grandes camiones. Durante la visita caminé al lado de uno de esos enormes volquetes; ¡los neumáticos eran el doble de altos que yo! Cuando el carbón estaba en el camión, lo llevaban a otra parte de la mina, donde lo molían y cargaban en vagones de tren que estaban esperando en fila. Cuando el tren estaba lleno, se llevaba el carbón a su destino final, generalmente una planta de energía eléctrica que funciona a base de carbón.

Es asombroso pensar que mucha de la energía que usamos al encender una luz proviene de una fuente subterránea escondida; pero a menos que se descubra el carbón, no puede ser utilizado para hacer electricidad. Nuestro texto de hoy es muy similar. Dios nos ha dado una luz para brillar en el mundo, pero tienes que preguntarte: ¿La estoy haciendo brillar para que todos la vean, o la estoy escondiendo? Hay demasiada oscuridad en el mundo; ¡elige hoy llevar la luz de Dios a todos!