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El peor juego de la historia

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Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. 1 Pedro 5:8, NVI.

La primera vez que asistí a un partido de la NFL (Liga Nacional de Fútbol Americano) fue una experiencia que me dejó prometiéndome a mí mismo que nunca volvería a uno. Permíteme explicar bien. Me acababa de graduar de la universidad y estaba trabajando en una oficina. Un día, el dueño de la empresa para la que trabajaba recibió cuatro entradas para un partido de los Chicago Bears a fines de noviembre, y me regaló una. Estaba entusiasmado, ya que sería la primera vez que asistía a un partido de la NFL.

Manejamos hasta Chicago, pero de entrada había dos cosas en contra nuestra: primero, hacía mucho frío; y segundo, estaba lloviendo. Esta es una combinación terrible porque el estadio Soldier Field es abierto al aire libre. Aunque había llevado un impermeable, estar bajo la fría lluvia por tres horas no sería divertido. Lo siguiente que descubrí fue que los cuatro asientos que teníamos estaban en diferentes partes del estadio, así que nos tendríamos que sentar lejos, por separado. Espléndido, ¡ahora estaré solo bajo la fría lluvia tres horas! Como yo era el empleado más nuevo, no pude elegir mi asiento. Me tocó el que estaba en lo más alto del estadio. Y por si todo eso fuera poco, el partido fue terrible. A causa de la lluvia y el frío, y de la rivalidad entre los Bears y los Vikings, el resultado fue un miserable 0-3. Lo único emocionante que sucedió en todo el partido fue un gol de campo de los Vikings, que hizo que el equipo local perdiera el partido.

¿Qué lección aprendí? Que las cosas no siempre son lo que parecen. Una entrada para un partido de la NFL parecía genial, pero resultó ser horrible. Satanás quiere que el mundo piense que las drogas y el alcohol son divertidos, pero las cosas no son lo que parecen. Las drogas y el alcohol son terribles y destructivos; destruirán tu cuerpo, tu familia, tus amistades, tu dinero y tu vida. No seas siquiera curioso; ¡aléjate de las trampas de Satanás!