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La excursión a Goosenecks

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Tú pusiste la tierra sobre sus cimientos, y de allí jamás se moverá. Salmo 104:5, NVI.

¿Alguna vez te han sorprendido con una fiesta de cumpleaños que no te esperabas? Entras en una habitación, de repente se prenden las luces y un montón de personas saltan de sus escondites y gritan: “¡Sorpresa!"

Las sorpresas son divertidas. Hace algunos años, estaba viajando por el suroeste de los Estados Unidos en una casa rodante. Como de costumbre, habíamos preparado una lista de lugares que queríamos visitar. Algunos de los lugares eran parques nacionales muy famosos, mientras que otros eran poco conocidos, porque solo unos pocos visitantes están dispuestos a hacer el esfuerzo necesario para llegar hasta allí. Un día en particular planeamos visitar un lugar del sur de Utah llamado Goosenecks Canyon. El problema era que estábamos echándole una carrera al sol y, como puedes imaginarte, llevando una casa rodante esto no es nada fácil. Cuando finalmente llegamos a Goosenecks Canyon, no solo el sol se había puesto, sino que estaba totalmente oscuro y no había luces en el estacionamiento. Solo supimos que habíamos llegado gracias a un pequeño cartel. Nos encontrábamos a muchos kilómetros de distancia de la carretera más cercana. Como estábamos en la casa rodante, decidimos quedarnos allí esa noche y ver el cañón por la mañana. Me desperté a la mañana siguiente pero todavía estaba oscuro, aunque una débil luz comenzaba a alumbrar el horizonte. Me levanté, me vestí y salí. Todavía estaba demasiado oscuro como para ver nada, pero caminé hasta el borde de un acantilado, donde había un banco, y me senté. Lo que se desplegó ante mí durante la siguiente media hora fue como una fiesta de cumpleaños sorpresa. Sentado allí, el escenario ante mis ojos parecía cambiar minuto a minuto al salir el sol sobre este asombroso cañón con forma de S, ¡de más de trescientos metros de profundidad!

Dios hace que el sol salga y se ponga. Él mantiene la Tierra girando. Dios hace que tu corazón siga latiendo. ¡Es reconfortante saber que Dios hace que sucedan tantas cosas y todas tan buenas! Dime tú si esto no debe llevarnos a creer y a confiar en él plenamente. Yo creo que sí.