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Celebrando la libertad

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Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Gálatas 5:13, NV.

El 4 de julio es un día especial en los Estados Unidos porque es el Día de la Independencia. Es un día de fiesta nacional en el que se celebra que, en 1776, se proclamó la independencia formal y oficial del Imperio Británico. Verás, los primeros líderes de los Estados Unidos decidieron que crearían un nuevo país a fin de establecer ciertas leyes y libertades. Cada año, millones de estadounidenses celebran reuniéndose con amigos, comiendo juntos en familia y observando los fuegos artificiales por la noche.

Un 4 de julio de hace varios años, invitamos a unas treinta personas a casa para celebrar la fiesta. Por la noche tuvimos nuestro propio espectáculo de fuegos artificiales. Un poco antes, todos lo que pensaban venir contribuyeron con algunos dólares, y compré la mayor cantidad de fuegos artificiales que pude. Cada año, mi cuñado y yo vamos a la tienda de fuegos artificiales y buscamos las mejores ofertas y el mejor estruendo posible para nuestro presupuesto. Al caer la noche, les dimos bengalas a los niños con las que podían comenzar a jugar, mientras que junto con algunos muchachos valientes fui al extremo del patio de la propiedad para instalar nuestro pequeño espectáculo de fuegos artificiales. Generalmente uso un pedazo viejo de madera como base y la coloco sobre la grama. Teníamos linternas y encendedores, abrimos uno por uno cada fuego artificial, y nos aseguramos de que todas las mechas estuvieran listas para ser encendidas.

Pero esa noche en particular, mientras encendíamos nuestros fuegos artificiales, alguien pisó accidentalmente el pedazo de madera, y uno de los fuegos artificiales que acabábamos de prender se cayó, ¡y apuntó directamente a la audiencia! El fuego artificial salió disparado hacia nuestros amigos y familiares, y aunque nadie salió herido, ellos nunca habían visto un fuego artificial tan de cerca.

La libertad tiene un precio. Muchas personas han dado sus vidas para garantizar que nosotros hoy gocemos de libertad. Deberíamos ser agradecidos de que Dios nos haya bendecido con libertad, pero ahora se nos recuerda usar esa libertad para bendecir y servirnos unos a otros. ¿Usarás tu libertad para hacer el bien y responder al llamado de Dios?