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Cruzando el país

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Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. Hebreos 10:24, 25, NVI.

Pasé la mayor parte de mi niñez en la costa este de los Estados Unidos, pero la mayoría de nuestros familiares vivía en el oeste, en California, así que cada verano hacíamos un viaje cruzando el país de costa a costa. Como no éramos ricos, hacíamos nuestros viajes de manera “barata". ¡Pero cada verano era una nueva aventura!

A mi padre le encantaba viajar en automóvil, así que todos los veranos se aseguraba de que nuestro viaje fuera diferente, y tomaba una nueva ruta cada vez. Un verano manejamos primero a Florida, y luego cruzamos los Estados Unidos por el sur, por la autopista interestatal 20; en el viaje de regreso, volvimos por el norte, siguiendo la interestatal 80. Algunas veces estacionábamos en la orilla media hora o más para observar una manada de bisontes cruzando la carretera. Yo me subía al techo del auto y los miraba pasar, a veces muy cerca de nosotros. ¡Qué maravilla! De tanto en tanto nos deteníamos simplemente porque habíamos divisado una zona repleta de enormes cactus llamados saguaros. Y nunca dejábamos pasar la oportunidad de visitar un parque nacional. Con el paso de los años, los hospedajes mejoraron, y en lugar de dormir en el auto parábamos en lugares designados para acampar. Mi papá siempre procuraba parar en un lugar que tuviera piscina, para que mis hermanos y yo pudiéramos nadar y chapotear unas horas por la tarde y gastar energía.

Quizá todo era un poco rústico, pero tengo recuerdos maravillosos. Construir recuerdos es una parte especial de la vida. Algunas personas se quedan esperando que suceda algo, pero eso es dejar la vida de uno a merced de las circunstancias. No creo que sea la mejor decisión. Yo te animo a salir y crear tus propios recuerdos. Yo lo hago invitando gente a mi casa tan a menudo como me es posible; esos son algunos de mis recuerdos preferidos. Dios pone personas en nuestra vida para darnos gozo y grandes bendiciones a través de ellas. Nos ha dado familiares y amistades, y pasar tiempo con ellos es la mejor manera de construir recuerdos. ¡Solo asegúrate de que tus encuentros con ellos honren a Dios!