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Un descubrimiento en Zion

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Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? Mateo 6:26, NVI.

Durante mi niñez fui varias veces al Gran Cañón del Colorado, pero nunca al borde norte del cañón, porque había que viajar 300 kilómetros [200 millas] más para llegar allí. Cuando crecí y formé mi propia familia, decidí finalmente ver el cañón desde el extremo norte. Una de las ventajas de manejar por el borde norte era que estábamos cerca de otro parque, uno al que nunca había ido: el Parque Nacional Zion, en el suroeste de Utah.

Como llegamos en verano, teníamos que usar unos pequeños autobuses públicos para trasladarnos por el parque. El rasgo más prominente que notamos inmediatamente fue el cañón Zion. Al adentrarse el autobús en el parque, la ruta nos llevó a un asombroso cañón de unos 25 kilómetros [15 millas] de largo y casi un kilómetro [0,5 millas] de profundidad. Las paredes del cañón tenían un color rojizo-y parecía que en cada curva había algo nuevo e interesante para descubrir.

Mientras caminábamos, notamos que muchas personas tenían binoculares largavistas. Nos preguntábamos si estaban viendo algo en especial. El autobús se detenía a menudo, y cada vez nos bajábamos a mirar qué había. La diversidad de espacios naturales era asombrosa. Siempre pensé que Utah era solo desierto, pero también había arboledas, un bosque de coníferas y zonas ribereñas, que son básicamente las zonas en las que se encuentran el río y la tierra. Al explorar, finalmente nos dimos cuenta de por qué tantas personas tenían binoculares. ¡Resultó que en el parque había más de trescientas especies de aves!

Hay un texto bíblico acerca de las aves que me gusta mucho. Es el texto de hoy. Nos dice lo valiosos que somos para Dios. Si Dios se preocupa por las aves, imagina cuánto más se preocupa por ti, que vales mucho más que un ave... ¡tanto más que estuvo dispuesto a sacrificar a su propio Hijo para salvarte! Agradécele hoy ese sacrificio de amor, y si te sientes tentado a no valorarte a ti mismo, si tienes problemas de autoestima, recuerda que vales tanto que Dios te creó y después te redimió. Eso no es cualquier cosa.