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Castillo fuerte

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Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Salmo 91:2, RV60.

Hace un par de años viajaba con mi familia a San Juan, Puerto Rico. Lo que más quería ver y hacer era ir al viejo San Juan y visitar la fortaleza ubicada en un alto peñasco con vistas al mar. Había visto fotos, y muchos amigos me habían hablado de esta antigua estructura histórica. Como sucede en muchas ciudades, nuestro primer desafío fue encontrar un lugar donde estacionar el auto. Lo encontramos, y caminamos un poquito hasta llegar a la fortaleza. A medida que nos acercábamos a la fortaleza esta se mostraba impresionante: hay un espacio abierto verde muy grande y todo lo que se ve a la distancia son los grandes muros de piedra que rodean la fortaleza. Mientras caminaba hacia los muros, intenté imaginar cómo era en la antigüedad, cuando las personas estaban dentro de la ciudad y los atacantes estaban afuera, queriendo entrar. En esos días no había aviones ni helicópteros. No era fácil trepar ni cruzar muros de piedra de 3 metros [10 pies] de espesor, especialmente si un profundo foso rodeaba la fortaleza. Estoy seguro de que las personas que estaban dentro se sentían seguras, pues esos muros permanecen hasta nuestros días, cientos de años después.

La Fortaleza de San Juan de Puerto Rico me hizo recordar el viejo himno "Castillo fuerte es nuestro Dios". ¿Alguna vez te detuviste a pensar en la letra de ese himno? Dice que Dios es un castillo fuerte para nosotros, y que nunca nos fallará. Sigue diciendo que nuestro enemigo es fuerte y procura llegar a nosotros, y que no deberíamos confiar en nuestra propia fortaleza para ganar la batalla. Dice que no debemos temer, porque Dios vencerá, ¡y su reino es para siempre! Y, por cierto, su compositor, nada menos que Martin Lutero, lo experimentó en carne propia al enfrentarse con el poder de Dios a un sistema erróneo de creencias. Al caminar por la fortaleza ese día y explorar todos sus rincones secretos, mi mente meditaba en lo asombroso que es contar con la protección de Dios, ¡el Castillo fuerte!