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Un paseo tamaño ballena

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Así que, recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos. 1 Timoteo 2:1, NVI.

Hace unos años estaba en el Estado de Washington filmando un programa, y parte de nuestro plan era participar de un paseo de avistamiento de ballenas para ver orcas, también conocidas como ballenas asesinas. Los seres humanos hemos intentado entrenarlas para que hagan trucos en parques acuáticos, pero desafortunadamente, cuando pones orcas y seres humanos en estrecho contacto, a veces pueden ocurrir cosas malas. En el paseo no habría contacto cercano. De hecho, esa era una de las reglas. Fuimos a un pueblito de la costa de Puget Sound y subimos a un pequeño bote que podía llevar entre ocho y diez personas. Avanzamos durante casi 45 minutos al lugar en que solían nadar manadas de orcas en esa época del año. Pronto encontramos dos manadas distintas nadando por allí. Detuvimos el bote y, desde una distancia de 15 a 30 metros [50 a 100 pies], pudimos observar a las orcas nadando en libertad. Vimos a varias crías que parecían muy juguetonas, saliendo a la superficie y arrojando agua con sus colas. Entonces, sucedió algo inesperado.

Estábamos parados en la parte trasera del bote, mirando el agua, cuando desde atrás del bote vimos una sombra oscura acercándose bajo el agua. Podíamos ver claramente que una orca venía hacia nosotros. Estábamos justo allí cuando la enorme criatura pasó a nuestro lado, ¡probablemente a no más de 2 o 3 metros [6 a 8 pies] de donde nos encontrábamos!

Las manadas son comunidades muy cerradas y leales de ballenas. Los animales no fueron creados con la capacidad de orar unos por otros, pero los seres humanos sí. Podemos practicar la unidad formando el hábito de orar por los demás miembros de nuestra “manada”; eso es la oración intercesora. Piensa en alguien cercano a ti a quien le vendrían bien tus oraciones, ¡y pídele a Dios que esté cerca de él o ella hoy!