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Un roce con la revolución

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Es cierto, y todo el que quiera vivir una vida de sumisión a Dios en Cristo Jesús sufrirá persecución. 2 Timoteo 3:12, NTV.

Se dice que la Revolución Cubana comenzó el 26 de julio de 1953, cuando Fidel Castro, su hermano Raúl y unos 160 revolucionarios más atacaron el cuartel Moncada del ejército en Santiago, Cuba. Ese ataque inicial fue un fracaso; casi cien combatientes murieron, y los hermanos Castro fueron capturados y encarcelados. Mi padre estaba en Santiago ese día vendiendo libros adventistas. Esa noche se quedó con unos miembros de la iglesia. Recuerda haber escuchado las balas que golpeaban el techo de la casa donde se estaba hospedando. A la mañana siguiente subió a un autobús y dejó la ciudad de Santiago.

A las afueras de los límites de la ciudad los militares pararon el autobús. El ejército cubano estaba buscando soldados revolucionarios que intentaban escapar del ataque fallido. Cuando el autobús se detuvo, todos tuvieron que bajar mientras los soldados inspeccionaban el autobús y revisaban a los pasajeros. De repente, un soldado señaló a mi padre y dijo: ”¡Lleven a este hombre adentro para interrogarlo!” Mi padre estaba atónito y atemorizado; lo arrastraron y lo pusieron en una celda. Lo retuvieron y cuestionaron reiteradamente durante veinticuatro horas. Estaban convencidos de que era uno de los rebeldes. Durante el interrogatorio, él finalmente se dio cuenta por qué lo revolucionarios: ¡era por su cinturón! Mi padre era un Guía Mayor de Conquistadores, y tenía puesto un cinturón de Conquistadores que se parecía bastante a los cinturones que usaban los soldados. Finalmente los convenció de que no era un revolucionario, que era un estudiante en la universidad adventista allí en Cuba, y que estaba trabajando para ganar dinero para pagar sus estudios.

En el tiempo del fin las cosas empeorarán. Los cristianos seremos perseguidos. Cuando crezcas, te encontrarás con personas que desafiarán tu fe. Permanece fiel, pues Dios promete que el Espíritu Santo nos dirá qué hacer y qué decir en aquellas situaciones difíciles.