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Hacia arriba

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Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes -afirma el Señor-, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11, NVI.

Cuando era niño, fuimos varias veces a Saint Louis, Missouri, y cada vez, mientras pasábamos por debajo, mirábamos asombrados uno de los monumentos más famosos del mundo, el Arco Gateway. De niño sabía que se podía subir en ascensor hasta la cima del arco, pero nunca tuve la oportunidad de hacerlo. Me dije que algún día volvería y subiría hasta lo más alto. Fue una meta que nunca olvidé.

Cuando surgió la oportunidad de pasar por Saint Louis, hice planes de llevar a mi familia a lo alto del arco, el cual es el monumento de acero inoxidable más alto de los Estados Unidos. Encontramos un estacionamiento y caminamos hasta la base de una de las patas del arco. Había ascensores en cada pata, y también una zona subterránea para que los turistas exploren, con un museo, una película documental para mirar y una tienda de recuerdos. Compramos las entradas y fuimos a hacer fila para tomar el ascensor. Cada ascensor es un receptáculo que parece un huevo gigante, pues estos no son ascensores comunes. Como el arco es curvo, los ascensores deben ajustarse al ángulo al ascender. En la base, el receptáculo parecía casi vertical, pero para cuando se acercaba a la cima, se había ajustado para viajar casi horizontalmente. Cuando paró, salimos y caminamos unos metros hasta el punto más alto del arco, donde hay unas pequeñas ventanitas que permiten a los visitantes disfrutar de una vista espectacular. Se ha calculado que en un día despejado se puede divisar hasta 48 kilómetros [30 millas] de distancia.

La vida puede ser impredecible. A veces nos mudamos a una nueva ciudad o nuestra situación familiar cambia. A veces tenemos que cambiar de escuela o hacer nuevos amigos. Hacer ajustes me recuerda a ese ascensor al que subimos. Cuando la situación exterior cambió, el ascensor se ajustó a la nueva dirección. Aunque tendremos que experimentar cambios, pídele a Dios que te ayude a ajustarte a ellos. Aférrate a la promesa de Dios de que tiene un plan especial para tu futuro.