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Días difíciles por delante

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Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen. Mateo 5:44, NVI.

Cuando era estudiante universitario, tuve la oportunidad de viajar a Ámsterdam, en los Países Bajos, donde visité la casa de Ana Frank.

Ana Frank nació en Alemania, en el seno de una familia judía, pero cuando tenía dos años de edad, Adolfo Hitler se convirtió en el líder de Alemania. Muchas familias judías huyeron de Alemania, y cuando Ana tenía solo cuatro años su familia huyó a Ámsterdam. Cinco años después comenzó la Segunda Guerra Mundial. La familia Frank consideró volver a huir, pero decidieron quedarse en los Países Bajos. Al año siguiente, el ejército alemán de Hitler invadió los Países Bajos. Pronto comenzaron a marginar a los judíos y a llevarlos a los campos de concentración. Pero el padre de Ana tenía un plan. Construyeron un escondite en el edificio contiguo a su lugar de trabajo. La puerta del escondite estaba oculta por un librero. Tenían que guardar mucho silencio en el escondite, pues temían por sus vidas. El día en que cumplió trece años, a Ana le regalaron un diario, en el que escribió su experiencia en el escondite, y otros pensamientos sobre su vida y sus sentimientos.

La familia de Ana Frank vivió escondida por casi dos años, pero el 4 de agosto de 1944 los alemanes descubrieron el escondite y los enviaron a todos a campos de concentración. Casi seis meses después, Ana falleció en el campo debido a una enfermedad. Su madre y su hermana también murieron; solo el padre sobrevivió. Luego de la guerra su padre encontró el diario de Ana; dos años después fue publicado, y se convirtió en un libro popular en todo el mundo.

Mientras visitaba con mi familia el escondite secreto, intentamos imaginar cómo será eso de que te persigan para matarte o para llevarte a un campo de concentración, simplemente por ser judío. Tiene que ser horrible. El desafío que tengo para ti será difícil, pero las palabras provienen directamente de Jesús. Lee el texto bíblico de hoy, ora, y pídele a Dios fuerza para cumplirlo. Con la fortaleza de Dios, puedes lograrlo.