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Una hierba veloz

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Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios. Colosenses 1:9, 10, RV60.

Luego de trepar por el árbol baniano en Maui, continuamos adentrándonos en la selva. Pronto pasamos una cresta con vista al valle que acabábamos de cruzar. Después de cruzar un puente de madera al lado de una pequeña cascada, llegamos repentinamente a la siguiente parte emocionante de la caminata: un enorme bosque de bambú a la orilla del río.

Apenas entramos en el bosque de bambú nos envolvió la oscuridad, aunque era de día. El bambú es una hierba tipo zacate, pero puede crecer hasta llegar a los 30 metros [100 pies] de altura. En su extremo superior hay penachos de follaje, y como las cañas de bambú crecen tan cerca unas de otras, el follaje crea una copa tupida que esconde gran parte de la luz del sol. Este hecho creaba una sensación misteriosa allí abajo, donde estábamos.

El bambú crece muy cerca una planta con otra, no como una selva, en la que hay un poco de espacio entre los árboles. El bambú es fascinante. Las cañas son muy fuertes y a menudo las cortan para distintos usos. He visto en algunos países obras de construcción en las que usan andamios hechos de bambú. Proporcionalmente por peso, ¡se dice que el bambú es más fuerte que el acero! Una de las características más asombrosas del bambú es lo rápido que crece. Se sabe que ciertos tipos de bambú crecen hasta 90 centímetros [3 pies] ¡en un día!

¿Te imaginas si las personas crecieran así de rápido? Hay una parte de nosotros que sería muy bueno que se desarrollara aceleradamente: nuestro crecimiento espiritual. Abre tu corazón a Dios y pídele que te ayude a crecer espiritualmente, a lo mejor no tan rápido como te gustaría, pero, aunque sea poco a poco. Nuestro texto bíblico de hoy dice que, al crecer, llevarás frutos del espíritu, ¡y tu conocimiento de Dios aumentará!