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La larga caminata

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Oren por nosotros, porque estamos seguros de tener la conciencia tranquila y queremos portarnos honradamente en todo. Hebreos 13:18, NVI.

Hace algunos años, unos amigos y yo planeamos un viaje de senderismo por un famoso bosque nacional de Míchigan llamado Manistee. Antes de la caminata, pasamos un rato leyendo sobre los diferentes senderos disponibles. Finalmente encontramos el sendero perfecto. Tenía unos 45 kilómetros [28 millas] de largo, y nos llevaría por diversos ecosistemas. Una vez que elegimos el sendero que recorreríamos, comenzamos a planificar el viaje. Teníamos que decidir qué fin de semana sería el mejor: uno que no fuera demasiado caliente, ni demasiado frío, ni demasiado lleno de gente. Luego hicimos una lista de cosas que tendríamos que llevar. Pensamos en cuántas carpas necesitaríamos, cuánta comida comeríamos, cuánta agua beberíamos, el tipo de vestimenta y calzado que necesitaríamos; e hicimos. una lista de otros objetos útiles como linternas, repelente contra mosquitos y un hornillo portátil.

Pronto llegó el fin de semana; empacamos nuestras cosas en un auto y manejamos cuatro horas al norte. El comienzo del sendero estaba bastante internado en el bosque Manistee, y tardamos un poco en encontrar el estacionamiento en el que dejaríamos el auto por el fin de semana. Había un cartel con instrucciones para pagar la entrada, cinco dólares por persona, y una ranura donde insertar el dinero. No había nadie allí; era solo un comienzo de sendero aislado. Pronto iniciamos nuestra caminata de dos días. No había electricidad, señal de teléfono celular ni rastro de la civilización; disfrutamos muchísimo al desconectarnos de la vida normal y pasar dos días caminando y acampando en el bosque.

Como no había nadie allí para cobrarnos, probablemente hubiéramos podido pasar sin pagar la entrada, pero eso hubiera sido deshonesto. Cuando decidimos vivir como Cristo, eso quiere decir que siempre elegimos hacer lo correcto, incluso cuando no hay nadie cerca. El cristiano sabe que no hace las cosas para que alguien lo mire, sino porque Alguien lo mira, Alguien a quien queremos agradar y con quien tenemos una estrecha amistad: Cristo Jesús. A él no le gusta que engañemos, robemos ni infrinjamos su ley de amor.