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La caminata

Matutina para Android

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En la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Salmo 1:2, NVI.

Cuando estaba en la escuela secundaria, una vez fui de campamento con un par de amigos para subir una parte del Sendero de los Apalaches, en Pennsylvania. El Sendero de los Apalaches se extiende desde Maine hasta Georgia, por las cumbres de muchas cordilleras largas; mide unos 3.500 kilómetros [2.200 millas]. Hicimos planes de recorrer algunos kilómetros y divertirnos acampando y explorando la zona. No tenía mucho equipo, pero pude juntar algunas cosas básicas que necesitaría para la excursión, como una bolsa de dormir, comida y un poco de agua. El pronóstico del tiempo decía que estaría despejado, así que ni siquiera llevamos la carpa.

Pronto estábamos en camino, ascendiendo la montaña hasta la cumbre, disfrutando de la naturaleza y de las preciosas vistas. Luego de algunos kilómetros, comenzamos a buscar un buen lugar donde acampar. Llegamos a un pequeño lago y decidimos que era el lugar perfecto para pasar la noche. Como no teníamos carpa, solo necesitábamos encontrar un espacio razonablemente parejo donde extender las bolsas de dormir, allí mismo bajo las estrellas. Una vez que armamos el campamento, nadamos un ratito en el lago y comimos un poco. Cuando comenzó a oscurecer, juntamos leña para una fogata. Cuando oscureció, nos sentamos junto a la fogata a charlar y contar historias.

Más tarde, acostados en nuestras bolsas de dormir, admiramos el espectáculo del cielo estrellado. El cielo estaba extremadamente oscuro y las estrellas se veían especialmente brillantes; y estuvimos mirando el cielo hasta que el sueño nos venció. Antes de dormirme, pasé un momento a solas, hablando con Dios. Es en los lugares tranquilos donde puedes oír mejor a Dios. Aparta tiempo cada día para pasar un rato a solas con Dios.