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El chapuzón más oscuro

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Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará. Deuteronomio 31:6, NVI.

Mientras visitaba las Bermudas con mi familia, pasamos tiempo explorando algunas playas. La isla es tan pequeña que, sin importar dónde nos hospedáramos, siempre podíamos llegar caminando a alguna playa.

Uno de esos días, un pastor local me dijo que nos iba a llevar a nadar a un lugar único. Pronto llegó con su familia, nos subimos todos en su auto y salimos. Unos diez minutos después paramos en un lugar que parecía pertenecer a un hotel o centro turístico. Aparentemente el lugar al que nos dirigíamos estaba abierto al público, porque caminamos hacia la parte trasera del edificio principal, cruzamos unos jardines y llegamos a la entrada de una cueva. Entramos en la cueva y bajamos unas escaleras hasta donde la cueva se agrandaba mucho. Pero esta no era una cueva común, porque el fondo estaba cubierto de agua. En los bordes había algunos lugares por los que la gente podía caminar, pero la mayor parte del fondo de la cueva estaba llena de agua. Un par de luces iluminaban la cueva para poder ver, a través del agua cristalina, el fondo más abajo. En lo más profundo parecía tener unos 6 metros [20 pies] de profundidad. Las orillas del pozo eran muy oscuras, y no podíamos divisar qué había debajo de la superficie. Salté al agua solo y nadé un poco. Tengo que admitir que al principio era un poco aterrador nadar por las orillas, donde no podía ver qué había debajo de mí.

A veces tendremos que enfrentar el temor a lo desconocido. Nadie conoce el futuro excepto Dios, pero nuestro texto bíblico nos recuerda que hemos de ser fuertes y valientes, ¡porque Dios estará con nosotros siempre!