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Belleza intacta

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¿No se venden dos pajarillos por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que el Padre de ustedes lo permita... Así que no tengan miedo: ustedes valen más que muchos pajarillos. Mateo 10:29, 31, DHH.

Una vez decidí llevar a mi familia a la Isla de Culebra, cerca de la costa oriental de Puerto Rico. Manejamos hasta la ciudad de Fajardo, en el extremo noreste de la isla, porque desde allí podríamos tomar un transbordador que cruzaba a Culebra varias veces al día. La isla se encuentra a unos 32 kilómetros [20 millas] de la costa, y como a la mitad del trecho entre Puerto Rico y las Islas Vírgenes Británicas.

Cuando llegamos al pequeño pueblo portuario, preguntamos dónde quedaba la mejor playa, y todos nos recomendaron el mismo lugar, así que allí nos dirigimos. Cuando llegamos, las sugerencias parecieron ser acertadas: ¡la playa era muy hermosa! Estaba ubicada en una pequeña bahía tranquila, con arena blanca, palmeras, una suave brisa y vistas maravillosas. Jugamos en las olas y en la arena, y finalmente decidimos caminar por la playa. Un lugareño nos dijo que la mayoría de las personas recorren menos de un kilómetro, hasta donde termina la playa, pero que, si nos subíamos a las rocas, la playa continuaba del otro lado, en una parte muy aislada y aparentemente desierta de la isla. Seguimos su consejo: llegamos al final de la playa y pasamos sobre las rocas. Pronto estábamos en otra playa hermosa, y éramos las únicas personas, hasta donde podíamos ver. Caminamos y recogimos conchas en la arena. Como muy pocas personas visitaban ese lugar, encontramos conchas muy bellas por toda la playa. ¡Mi hijo menor encontró una gran caracola medio enterrada en la arena! La trajimos a casa y la tiene exhibida con mucho orgullo en su habitación.

En el pensamiento bíblico de hoy, Dios nos recuerda que valemos mucho para él. Dice que hasta los pajarillos que se venden por pocas moneditas valen mucho para Dios. ¡Comienza cada día sabiendo que eres mucho más valioso para Dios que esas avecillas!