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El día más caluroso de todos

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Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Salmo 61:4, NVI.

Hace algunos años, viajé con mi familia hasta el Death Valley [Valle de la Muerte], en California, uno de los lugares más calientes de la Tierra, y no nos decepcionó. Al acercarnos al valle desde Nevada, había una temperatura de 36°C [97 °F], y pensamos que estaba caliente. Afortunadamente, nuestro automóvil tenía aire acondicionado, así que solo apreciamos el calor cuando nos detuvimos y bajamos. Mientras nos acercábamos al Valle de la Muerte, lo primero que notamos era que íbamos en bajada, por debajo del nivel del mar. Cuando finalmente llegamos al fondo, el paisaje parecía totalmente carente de vida vegetal o animal. Encontramos un lugar donde parar y abrimos las puertas del auto. ¡Increíble! No podíamos creer el calor que hacía: ¡145 grados °C [113 °F]!

Nos quedamos varias horas en el valle, explorando, y al ir de un lugar a otro disfrutábamos refrescándonos durante unos minutos en el auto. Pero, de repente, ¡el aire acondicionado dejó de funcionar! El interior del auto comenzó a calentarse. ¿Has experimentado lo que pasa cuando dejas el auto estacionado al sol, y después de un rato hace más calor adentro que afuera? Bueno, ¡nos estábamos cocinando en el auto mientras manejaba! Finalmente, me detuve a un lado del camino y le dije a la familia que debíamos orar por el problema. Nuestro viaje duraría ocho o nueve días más, y queríamos continuar con aire acondicionado. Oramos y seguimos el camino. ¡Probablemente no te sorprendas al saber que, de repente, nuestro aire acondicionado volvió a funcionar!

La Biblia dice que el mejor refugio está bajo las alas de Dios. Así como las aves usan sus alas para proteger y cuidar a sus polluelos, siempre hay lugar para ti bajo las alas protectoras de Dios, ¡incluso cuando hace un calor de 45 °C! Dios no nos fuerza a refugiarnos y quedarnos ahí; es una decisión nuestra. Espero que hoy elijas refugiarte bajo las alas protectoras de Dios.