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Mi safari africano

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Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Apocalipsis 5:5, RV60.

En el tiempo que pasamos en África, paseamos por una de las reservas animales más famosas, el Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica. En seguida vimos muchos animales diferentes que habitan allí: mandriles, impalas, cebras, ñus y jirafas. Había muchos otros animales que teníamos deseos de ver, como hipopótamos y rinocerontes, pero, sobre todo, queríamos ver leones.

Una reserva es muy diferente a un zoológico. En un zoológico los animales están confinados, y no tienen dónde ir, dónde esconderse. En una reserva, hay cientos de kilómetros cuadrados por donde los animales pueden vagar. Eso es muy bueno para ellos, pero si queríamos verlos requería tener paciencia ¡y una buena vista! Hacia el final del día, comenzamos a preocuparnos porque no habíamos visto ningún león. Entonces, un poco más adelante, vimos dos o tres automóviles detenidos en medio del camino. Nos detuvimos para tratar de ver lo que ellos estaban observando. Para nuestra grata sorpresa, una leona adulta seguida de cuatro cachorros venía caminando despacio por en medio del camino. ¡Estábamos tan emocionados! Saqué mi cámara y comencé a tomar fotos. Poco a poco se fueron acercando. Al principio pensé que solo pretendían cruzar el camino, pero estaban caminando hacia nosotros. Poco después, ¡la familia de leones pasó a un metro [4 pies] de nuestro auto! ¡Nunca soñé que estaría tan cerca de un león!

Nuestro texto bíblico de hoy se refiere a Jesús como el León de Judá. La contemplación de esos poderosos leones en África reforzó nuestra idea de cuán poderoso es Jesús y lo que ha hecho para salvarnos y librarnos del pecado. ¡Qué bueno es tener un protector tan poderoso cuidando de nosotros hoy!