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El encuentro inesperado

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Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Mateo 24:14, RV60.

Ante nosotros se encontraban las grandes pirámides de Gizeh, a las afueras de El Cairo, en Egipto. Llegar allí había sido una aventura, pero ahora nos esperaba una nueva aventura. Un hombre se acercó a mis amigos y a mí, y con su poco inglés nos preguntó si queríamos hacer un recorrido por las pirámides a camello. Sonaba como una muy buena idea. Él preparó cuatro camellos para nosotros y los ató juntos en una larga fila, con sogas entre camello y camello. Pronto salimos hacia el desierto. Nos dijo que la mejor vista de las pirámides era desde atrás, y que nuestro plan era adentrarnos en el desierto y dar la vuelta para ver las pirámides desde un lugar más alto. Una hora después, hacía rato que no veíamos un alma, y estábamos felices de poder disfrutar de toda la experiencia del desierto con camellos. Entonces, a la distancia, vimos un hombre acercándose con un burro. Finalmente, el hombre, anciano y de baja estatura, se detuvo y comenzó a hablar con nuestro guía. El guía le señaló que viniera a hablar con nosotros, y eso hizo, pero no le entendimos una sola palabra. Estaba vendiendo algo, así que finalmente buscó en una gran bolsa que estaba atada a su burro, y sacó lo que estaba vendiendo. Quedamos atónitos al descubrir que estaba vendiendo productos de Coca-Cola en medio del desierto. ¡Y quedamos más estupefactos todavía al ver que estaban frías! Eso me hizo apreciar cuánto trabaja esa empresa para llevar sus productos a cada rincón del mundo.

Como cristianos, también tenemos algo que debemos llevar a cada rincón del mundo: las buenas nuevas del sacrificio de Jesús. Yo sé que nuestro mensaje es mucho más importante que una Coca-Cola, pero me tuve que preguntar si estaba trabajando tanto como la Coca-Cola para difundir las noticias acerca de Jesús. Para que se cumpla ese encargo, tenemos que hacer nuestra parte a la hora de predicar la Palabra de Dios. Tu participación en esta proclamación es muy importante. ¿Compartirás a Jesús con alguien hoy?