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La pequeña pirámide

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Él contestó: “; ¡Dichosos más bien quienes escuchan lo que Dios dice, y lo obedecen!". Lucas 11:28, DHH.

Seguimos nuestro paseo en camello a través del desierto egipcio. Finalmente llegamos a una cumbre detrás y más alto que las grandes pirámides de Guiza. Era una vista magnífica. Ahí frente a nosotros estaban las tres grandes pirámides, y al fondo, la enorme ciudad de El Cairo. Bajamos de los camellos, y nuestro guía nos tomó algunas fotos. Continuamos el camino hacia las pirámides, y entonces notamos algo que no habíamos visto antes. Aunque hay tres pirámides muy grandes en este complejo, no nos habíamos dado cuenta de que hay otras más chicas, rodeándolas. Al acercarnos a las pirámides desde el desierto, notamos especialmente una serie de tres pirámides más pequeñas que parecían apartadas del alcance de la mayoría de los turistas.

Nuestro guía detuvo la caravana y desmontamos. Entonces se volvió hacia nosotros y dijo: “Vayan a trepar”, en tanto que señalaba a una de las pirámides más chicas. Habíamos escuchado que nadie tenía permitido subir a las pirámides más grandes, pero no sabíamos nada en cuanto a las más pequeñas. Nos miramos unos a otros, luego a la pequeña pirámide, y decidimos hacerlo. Las pirámides, hechas de grandes bloques sólidos de piedra de un poco más de un metro de alto, eran bastante fáciles de escalar. Procedimos a hacerlo, un bloque a la vez, hasta que llegamos a la cima. Era muy emocionante estar allí; permanecimos por algunos minutos, disfrutando y absorbiendo la vista.

Dios nunca nos pedirá que hagamos cosas que nos lastimen, pero sí nos anima a obedecerle siempre, pues él tiene buenos planes para nosotros. A veces puede parecer difícil o imposible que se cumplan esos planes, pero Dios promete bendecirnos cuando lo escuchamos y obedecemos. Para escucharlo, primero debes prestar atención. Cuando pases tiempo en oración, no olvides también escuchar la voz de Dios, no solo hablar tú. Si eres paciente, lo escucharás.