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Las increíbles cataratas Victoria

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Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, ya uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Apocalipsis 22:1, 2, RV60.

Mientras recorría el sur del continente africano con mi esposa, había W un lugar que anhelaba visitar: las cataratas Victoria. Luego de pasar por el desierto del Kalahari, mi emoción crecía al ritmo de los carteles que confirmaban que nos estábamos acercando a las cataratas Victoria. Antes de llegar a las cataratas tuvimos que parar y ver un enorme árbol que medía ¡unos 23 metros (75 pies) de circunferencia en la base! A lo lejos vislumbramos el río Zambeze, que se ensancha a más de un kilómetro y medio [1 milla] antes de caer por las cataratas. El sonido de las cataratas se hacía más y más fuerte cuanto más nos acercábamos. Era obvio que había algo enorme más adelante.

Cuando llegamos, fue impresionante. En este lugar todo el río cae en un cañón, creando una cortina de un kilómetro y medio [1 milla] de ancho de agua que cae más de cien metros (350 pies). ¡Qué asombroso! Del lado opuesto del cañón hay un largo sendero que permite caminar a todo lo largo de las cataratas. A la mitad, puedes mirar en ambas direcciones y no verás el final de las cataratas; todo lo que verás son cataratas por todas partes. Como puedes imaginar, el sonido de un kilómetro y medio de agua que cae es bastante fuerte.

Lo interesante es que la zona inmediatamente aledaña a las cataratas es una selva espesa, debido a la niebla que hay permanentemente en el aire. Pero cuando te alejas un par de kilómetros de las cataratas, estás nuevamente en el árido desierto. Este lugar increíblemente exuberante me recordó el río de la vida y el árbol de la vida que menciona nuestro versículo de hoy, en Apocalipsis. El cielo es un lugar especial. Estoy entusiasmado por ser un hijo de Dios, porque quiero estar allá algún día. ¿Y tú?