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Una gran excavación

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Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: “Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo". Génesis 1:28, NTV.

Hace poco visité una mina de carbón en Wyoming, en los Estados Unidos. Era una mina superficial; quiere decir que está abierta en la superficie, que no es subterránea. Fue fascinante ver cómo esta empresa obtiene carbón del suelo. Se utilizan grandes máquinas excavadoras para extraer el carbón del suelo; luego se llenan grandes camiones especializados, se vuelca y se tritura el carbón para que tenga el tamaño adecuado, y se carga en una larga fila de vagones de tren. Los trenes transportan el carbón para que sea utilizado en todo el país. Esto ocurre las veinticuatro horas del día. Había varios miradores muy buenos, y uno de los momentos especiales del recorrido fue ver los camiones volquetes de cerca. ¡Eran colosales! Los neumáticos por sí solos tenían 3 metros (100 pies) de alto ¡y podían llevar casi 300 toneladas de carbón! Di la vuelta caminando alrededor de uno de los camiones, asombrado. Tenía el tamaño de una casa pequeña.

Una de las cosas fascinantes de la minería es lo que hacen cuando un lugar se queda sin carbón. No dejan el enorme hoyo vacío allí; lo vuelven a llenar con tierra. Luego siembran el tipo de plantas y árboles del entorno sobre la nueva superficie. Durante el recorrido nos mostraron campos enormes. Nos dijeron que hace años, esos campos eran minas, pero uno nunca lo hubiera sospechado porque no quedaba rastro de ellas. Me impresionó mucho cuánto se esfuerzan por devolver la naturaleza a su estado original, tanto como les es posible, luego de sacar el valioso carbón.

En la creación, Dios nos dio a los seres humanos el dominio sobre nuestro mundo. Eso no significa que tenemos libertad para destruirlo. Se nos ha dado poder y control sobre él para nuestro beneficio. Tiene sentido esforzarnos por protegerlo. Siempre debemos hacer lo mejor que podamos para administrar de manera adecuada todo lo que Dios nos ha dado.