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¿Por qué las tortugas se pierden?

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"Precisamente porque tenemos esta esperanza, hablamos con toda libertad” (2 Corintios 3:12).

Mariel estaba muy feliz. Había recibido, como herencia de su abuela, una tortuga como mascota. Todas las tardes después de la escuela iba al patio de la casa para buscarla entre las plantas. Allí la observaba cómo se movía lentamente y cómo mordía las hojas de algunas plantas. Pero un día no la pudo encontrar, aunque la buscó por todas partes. Mariel se puso triste. Sus papás al verla así, le enseñaron que Dios está al cuidado de todos los animales. Le explicaron que a veces las tortugas se van para formar pareja, otras se entierran para invernar y otras veces, cuando olfatean el peligro comienzan a caminar lentamente y a trasladarse muchos kilómetros.

Así como Mariel sufrió la pérdida de su tortuga, hay personas que sufren cuando contraen una enfermedad grave, o son afectadas por los desastres naturales, o quedaron sin trabajo, o sin casa, o tienen que dejar su país por las guerras. En resumen, su vida queda sin esperanza. Así estaba el pueblo de Israel cuando fueron llevados a Babilonia. Habían perdido todo. Entonces, el profeta Jeremías tuvo un doble trabajo: ser un prisionero o cautivo como lo eran todos los demás y, además, tenía que transmitir esperanza a su pueblo desanimado.

Nosotros también tenemos una responsabilidad en este mundo hoy: tenemos que transmitir esperanza a todas las personas, mostrarles que Jesús las ama. La Biblia dice: "Precisamente porque tenemos esta esperanza, hablamos con toda libertad” (2 Corintios 3:12).

Desafío:¿Conoces a alguien que necesite amor y alegría?

Lee más en la Biblia, [Jeremías 29-31].

Esperanza