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El árbol marchito

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Tu Biblia dice: ¿Cómo ha podido secarse de repente la higuera?, S. Mateo 21: 20.

JESÚS TENÍA HAMBRE y vio una higuera al lado del camino. Estaba llena de hojas, así que debía tener higos también, pero no tenía uno solo. «Entonces dijo a la higuera: "Que nunca más vuelvas a dar fruto!". Y en aquel mismo instante se secó la higuera» (S. Mateo 21: 19).

Los amigos de Jesús estaban atónitos. ¿Por qué matar un árbol? Pero esa higuera sirvió de lección para todas las personas que no amaban ni obedecían a Dios. Se expresaban como si hubieran tenido el buen fruto del amor, pero no lo tenían. Así que Jesús demostró lo que le sucedería a gente como esa.

Nuestro amoroso y bondadoso Jesús también es justo. Quizá espere mucho tiempo, mientras intenta ayudar a cambiar a las personas que lo odian. Sin embargo, no esperará para siempre. Mira este trozo marchito de planta. ¿Qué le pasó a las hojas? ¿Por qué? ¿Cómo se mantienen sanas las hojas cuando están en la planta? ¿Cómo podemos evitar marchitarnos? ¿Cómo podemos ser árboles llenos de buenos frutos cuando Jesús venga por nosotros?

Tenemos que estar cerca de Dios. Él nos hace fuertes. Cantar alegres canciones de Jesús es un buen fruto que podemos ofrecerle. ¿Se te ocurren otros?

Actividad: Consigue el tallo de alguna planta varias horas antes de comenzar la lección, para que se note el proceso de marchitamiento.

Tema: justicia