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Rey de los judíos

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Tu Biblia dice: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen, S. Lucas 23: 34.

LOS SOLDADOS COLOCARON LA GRANDE y pesada cruz sobre la espalda de Jesús y se lo llevaron para crucificarlo. La cruz era tan pesada que Jesús no podía cargarla sin caerse. En la multitud se encontraba un hombre llamado Simón, y los soldados le ordenaron que cargara la cruz. Simón era de Cirene, una ciudad en el norte de África. Con gustó cargó la cruz.

Multitudes de gente siguieron a Jesús. Muchas de las mujeres lloraban.

-Hijas, no lloren por mí -dijo Jesús–. Lloren por ustedes.

Como no habían querido que él fuera el rey de sus vidas, tendrían que sufrir tiempos terribles. El corazón de Jesús le dolía por esa gente.

Cuando Jesús y dos hombres que iban a ser crucificados con él llegaron al lugar llamado La Calavera, los soldados dispusieron las cruces con la de Jesús en medio. Aunque iba a morir, pensaba en los demás.

-Perdona a los soldados —rogó a su padre-. No saben que crucifican a su Creador.

¡Qué amoroso es Jesús! Representemos esta escena con tu modelo de la ciudad de Jerusalén.

Materiales: Tres cruces, sostenidas en arena o barro. Un muñeco de color moreno, o un recorte de papel, para Simón.

 

Tema: la muerte de Jesús