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Oración de desconfianza

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Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. Éxodo 4:13.

¿Quién eres tú?

El tercer capítulo de Éxodo relata el momento en que Dios se le aparece a Moisés en una zarza para encomendarle la misión de liberar a su pueblo oprimido en Egipto. "Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?" (Éxo. 3:11). Ya en el primer encuentro con el Altísimo, Moisés expresó desconfianza en sí mismo y luego desconfianza en Dios. Aún no sabía que la confianza en el poder de Dios es el primer secreto del éxito.

¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza? Nada expresa mejor nuestra debilidad e inseguridad que la desconfianza en los demás y en Dios. Los capítulos 3 y 4 de Éxodo registran un diálogo entre el Gran Psicólogo y un Moisés desconfiado. A un pedido de Dios, Moisés responde con desconfianza.

Si leemos los primeros versículos del capítulo 4, vemos que, ante la negativa del patriarca, Dios realizó varios milagros con la vara que Moisés tenía en la mano. Luego enfermó con lepra aquella mano, para volver a curarla. El deseo del Altísimo era usar las manos de Moisés para liberar a su pueblo. Pero antes, Moisés debía entregar su corazón. Así como una persona actúa según los dictados de la mente y el corazón (Luc. 6:45), Dios quería el corazón de Moisés para hacer milagros y liberar a su pueblo. Las manos debían estar en armonía con su corazón, para que mano y corazón estuvieran en armonía con la voluntad del Todopoderoso.

Más aún: Dios quería también la boca de Moisés. Pero este le dijo: "No, los labios no; no sé hablar. Envía a Aarón, que él sí sabe hablar". (Ver Éxo. 4:10-13.) Finalmente, Dios aceptó el pedido de Moisés y le dio instrucciones de cómo se presentaría ante el faraón (vers. 15-17).

Hoy, Dios te dice lo mismo que a Moisés: "Dame todo tu ser; no te guardes nada. No necesito tu dinero ni tu elocuencia sin tu corazón. Por eso dame tu corazón, para que tus manos sirvan y tu boca testifique. Y todo tu ser, manos, lengua y corazón, cuerpo, mente y espíritu, haga mi voluntad".

Oración: Señor, te doy todo mi ser: corazón, manos y boca.


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