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Oración clamorosa

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Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? Exodo 5:22.

¿Estás pasando por algún tipo de sufrimiento?

Nos cuesta aceptar, como cristianos, que no aprendemos tanto en la bonanza como en las crisis. No hay razón para buscar el sufrimiento; pero si intenta meterse en nuestra vida porque queremos ser fieles a Dios, ¡no temamos! Podemos enfrentarlo mirándolo a la cara, con la frente bien levantada, porque puede que ese dolor profundo esconda el secreto de una bendición. Tu sufrimiento puede ser una caricia bondadosa de Jesús, para que aprendas que todo está bajo su dominio, y que es fiel a sus promesas.

Quien no ha sufrido por ser fiel a Jesús ¿puede comprender el sentido de las pruebas? ¿Puede discernir entre el bien y el mal? ¿Puede conocer cuán débil es el ser humano? ¿Puede conocerse a sí mismo, y conocer a Dios?

Una vez que Moisés se presentó al faraón en el nombre de Dios para pedirle que liberara a su pueblo, comenzó el verdadero sufrimiento de los esclavos. Y, con el sufrimiento, comenzaron las quejas contra Moisés. Moisés le reclamó a Dios, y Dios respondió: "Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra" (Exo. 6:1).

Aquel sufrimiento no tenía sentido para quienes se habían acostumbrado a la esclavitud de Egipto, para los que habían abandonado su fe en Jehová (ver PP 264). Esclavos de la injusticia, los israelitas no querían pagar el precio de la libertad. Porque no comprendían su dolor ni lo aceptaban. ¡Solo se quejaban! Entonces Dios utilizó la situación para manifestar todo su poder. Y finalmente se cumplió su promesa, y el faraón le rogó a Moisés que sacara a su pueblo de Egipto (Éxo. 12:31).

Quizás hoy tu corazón se esté desangrando por alguna injusticia. Puede que desconfíes de las promesas de Dios, y que ya no quieras luchar. Puede que estés al borde de la resignación. ¡No te rindas! ¡Tu prueba no es en vano! El Señor te dice: "Y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron. La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere, será como la mañana" (Job 11:16, 17).

Oración: Gracias, Señor, porque me enseñas en las pruebas.


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