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Oración intercesora

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Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí. Números 14:19.

¿Por qué Dios perdona nuestros pecados?

El pueblo de Israel estaba en Cades Barnea, a las puertas de la tierra prometida a sus antepasados. Para cerciorarse de que no exponía a su pueblo a peligro alguno, Moisés envió doce espías a reconocer la región. Hubo dos informes: diez espías vieron la riqueza de la tierra, pero temieron el precio que debían pagar por la conquista, mientras que Josué y Caleb vieron posibilidades donde nadie las veía (13:27-30). Entretanto el pesimista tiene una excusa, el optimista tiene un proyecto. Los diez espías vieron obstáculos en las posibilidades; en cambio, Josué y Caleb vieron, por la fe, posibilidades en los obstáculos.

Y, como el pesimismo es tóxico y contagioso, después del informe de aquellos diez hombres, el pueblo se airó y se rebeló contra Dios. Tal fue la ira que Moisés y Aarón temieron por su vida. En esas circunstancias, una vez más Moisés intercedió por aquella gente rebelde. Y Dios respondió: "Yo lo he perdonado conforme a tu dicho" (Núm. 14:20).

¿Cuál fue el dicho por el que Dios perdonó a su pueblo?

Moisés no apeló a los sacrificios para aplacar a Dios. Tampoco pidió el perdón porque había gente que aún creía. Ciertamente, la fe es una condición para recibir el perdón divino, pero no es la causa por la que se concede. Moisés fue más allá, y apeló, con sublime confianza, a la naturaleza divina: perdona "según la grandeza de tu misericordia".

Esta es la razón del perdón divino, que inspira la más poderosa súplica que labios humanos puedan elevar. Sí, ¡Dios es amor! ¡Misterio de la gracia infinita que llena la Tierra! Dios redime porque su esencia es la misericordia. Esa es la verdad fundamental. Es la fuente desde donde se elevan todas las corrientes del perdón. La obra de Cristo es la consecuencia, no la causa, del amor de Dios hacia nosotros. Cristo es el fruto de su misericordia infinita.

Lo que fue verdad cuando Moisés oró por los rebeldes hoy también es verdad para ti: Dios te ama de acuerdo a su naturaleza infinita. Su capacidad de perdonar jamás se agota.

Oración: Señor, disfruto de tu gracia infinita.


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