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Oración ¿amordazada?

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Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas. Ezequiel 24:15,16.

¿Hay circunstancias en la vida en las que no puedes orar?

Mediante la oración, "la voz humana puede llegar al oído de Dios, y ser aceptadas nuestras peticiones en los atrios celestiales" (DTG 87). ¿Qué sería de nosotros sin la oración? A fuerza de plegarias, en ese diálogo breve e íntimo, se construye una verticalidad de luz que ilumina la vida y la llena de alegría. Sin la oración, quedaríamos sumidos en las tinieblas del abandono.

Hay un enorme registro de oraciones. Oraciones extensas o de una sola palabra, oraciones que se manifiestan como una exhalación, casi sin pensarlas, y otras muy elaboradas. Pero ¿hay oraciones pensadas y jamás pronunciadas? ¿Siempre se puede orar? Hay quienes piensan que no siempre se puede orar, y usan como referencia Ezequiel 24:15 y 16: ni siquiera el profeta podía llorar; por lo tanto, menos orar.

Dios le dice a Ezequiel que su esposa, a quien ama profundamente, está a punto de morir. Pero de sus palabras no podemos inferir que la muerte de aquella mujer fuera el resultado de la acción directa de Dios. Muchas veces en el lenguaje bíblico se adjudica a Dios lo que él permite o no impide. Dios también sufrió con Ezequiel por la pérdida de aquel ser que era "el deleite de los ojos" del profeta.

Más aún, es posible que la esposa de Ezequiel estuviera enferma, y que Dios, en su misericordia, la llamara al descanso para que no fuera testigo presencial del horror de la destrucción de Jerusalén (ver 4 CBA 691). Pero, lo más importante: la conducta de Ezequiel de no endechar la muerte de su esposa se convirtió en una señal silenciosa para el pueblo de que Dios estaba con el profeta, fortaleciéndolo y dirigiendo todas las cosas (vers. 24).

¡Cuánto poder hay en la oración, especialmente cuando no comprendemos la voluntad del Señor! En esos momentos, tu oración no pretenderá "torcer" el brazo de Dios, sino aceptar su soberana voluntad. Tus sufrimientos jamás serán estériles; son la estela en el mar, la huella del camino, que guía a los que vienen detrás. ¡Cuánta inspiración hay en la oración secreta y en el ejemplo del que sufre en silencio!

Oración: Señor, oro a ti aun cuando no comprendo tu voluntad.