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Oración desconocida - 2

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Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba. Daniel 6:10.

¿Qué le habrá pedido Daniel a Dios una vez que supo del decreto de muerte contra él? No lo sabemos. No sabemos qué decía en esa oración diaria, pero sabemos qué significaba.

En primer lugar, Daniel abría "las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén" (Dan. 6:10). Imagino la casa de Daniel con un techo plano, como la mayoría de las casas de la Mesopotamia antigua y moderna. Seguramente, siguiendo el diseño de esas casas, la de Daniel tendría una pequeña recámara en una de las esquinas, por encima del techo plano, con ventanas con celosías para la ventilación. Ese sería el lugar donde Daniel buscaba a Dios en oración, y donde era visto desde fuera tres veces al día.

Daniel era un hebreo, exiliado en tierra extraña, y seguía la costumbre hebrea de orar mirando hacia la Ciudad Santa (ver 1 Rey. 8:33, 35; Sal. 5:7; 28:2). Vivía en el mismo palacio del imperio, pero no se obnubiló con las luces del reino ni se empachó con las viandas del rey. Daniel tenía memoria, sabía quién era y cuál era su destino. Anunciaba su testimonio de fe tres veces al día. Y, aunque sabía que le esperaba la muerte, porque el edicto del rey no podía ser revocado, sus ojos seguían mirando a la ciudad donde había salido de muchacho y a la que probablemente nunca más volvió a ver.

Daniel "se arrodillaba" para orar. Por esa actitud de devoción, también sabemos qué significaba para él ese momento que apartaba para Dios. Como Esdras (Esd. 9:5), Jesús (Luc. 22:41) y Esteban (Hech. 7:60), se arrodillaba para hablar con Dios, escuchar su Palabra, reafirmar su vocación, confirmar la obra para la que había sido llamado en esa hora.

Dios era para Daniel la razón de su existencia, y ni siquiera su vida era más importante que la razón de su vida. Por su conducta, conocemos el significado de aquella oración desconocida.

¿Es Dios también la razón última de tu existencia? ¿Eres tú un testimonio vivo de Dios entre los que te rodean? La oración secreta siempre tendrá un impacto público.

Oración: Señor, que tú seas más importante que mi propia vida.