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Oración desde el abismo

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«Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste.» Jonás 2:2.

¿Por qué la Inspiración quiso que la plegaria de Jonás 2:2 quedara registrada en la Biblia? ¿Qué quiere Dios enseñarnos hoy con esta oración?

La plegaria de Jonás debe ser entendida a la luz del “conflicto” entre Dios y el profeta. En el capítulo 1 leemos que Dios envió a Jonás a amonestar a los ninivitas, pero este se negó, se embarcó rumbo a Tarsis, y en la noche, cuando dormía plácidamente, los marineros de la embarcación lo despertaron para preguntarle por qué se había desatado tal tormenta que amenazaba con hundirlos en aquella furiosa fosa líquida. En un arrebato de sinceridad, Jonás confesó que él mismo era la causa de esa desgracia, y les dijo: “Tomadme y echadme al mar” (Jon. 1:12). Ya en las aguas, un gran pez se tragó al profeta (vers. 17). Entonces, desde esa cárcel húmeda y oscura, Jonás oró.

A Jonás no le gustaba que Dios fuera clemente con los ninivitas, que eran “paganos” y enemigos de Israel. Esa era la razón fundamental de su huida. Su corazón no palpitaba al mismo ritmo que el corazón clemente y misericordioso del Dios al que decía temer y a quien representaba. En la misma oración ¡le echa la culpa a Dios de la desgracia de estar en el vientre del pez! “Me echaste a lo profundo, en medio de los mares” (Jon. 2:3). ¿Por qué dice esto, si fue él quien pidió a los marineros que lo echaran a las aguas? Su “teología”, su idea de Dios, lo llevó a ese intento de suicidio. El mismo odio que Jonás les tenía a los ninivitas era el que se tenía a sí mismo. Jonás no aceptaba la idea de servir a un Dios lleno de misericordia.

Nuestra oración nos dice que Dios es mucho más grande y bueno de lo que nuestra pequeña mente imagina. Él oye nuestras plegarias aun cuando nos hayamos equivocado terriblemente. ¡Y en el mismo lugar adonde fuimos a parar luego de caer en el despeñadero! Una idea equivocada de Dios genera una idea equivocada del prójimo y de uno mismo.

Solo la gracia de Dios puede poner tus ideas en sintonía con la verdad.

Oración: Grande y clemente eres tú, mi Dios.