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Oración de un siervo

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Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Mateo 6:10.

¿Confías en Dios?

No resulta fácil para los simples mortales saber qué quiere Dios de nosotros, o qué podemos esperar de Dios en tal o cual circunstancia. Cuál es la voluntad de Dios parece ser una pregunta natural del pensamiento. Pero no lo es, porque la razón jamás tendrá una respuesta. Puedes calcular a qué hora llegarás a tu casa si vienes manejando por la carretera y sabes cuántos kilómetros te faltan. Pero a veces no puedes saber con tanta precisión si es o no la voluntad de Dios que dejes un trabajo, te mudes a otra ciudad, termines con una relación o te inscribas en una u otra universidad. Todas las decisiones tienen consecuencias; por eso queremos estar seguros de que lo que hacemos es la voluntad de Dios. Pero no siempre tenemos la respuesta lógica y la prueba indubitable que nos deje tranquilos. Hay respuestas a ciertas preguntas que requieren tiempo y sabiduría. Y hay respuestas que no tendremos en este mundo.

A su vez, podemos confundir la voluntad de Dios con nuestros deseos (ver Isa. 55:8, 9), o confundirnos a causa de nuestras limitaciones humanas; por ejemplo, un enfermo puede creer que su enfermedad es un castigo divino (ver Juan 9:2).

Pero, la petición se completa con estas palabras: "Como en el cielo, así también en la tierra". Cuando te elevas al cielo, más allá de tus preocupaciones temporales, hacia tu destino eterno, la voluntad de Dios para tu vida brilla como el sol del mediodía: Dios quiere tu salvación (ver 1 Tim. 2:4). Esa es su voluntad para ti desde los cielos.

Más allá de tus limitaciones humanas para saber cuál es la voluntad de Dios en un determinado momento de tu vida, puedes estar seguro de su voluntad acerca de tu destino eterno. Si le entregas tu vida, te guiará cada día para que su voluntad eterna se cumpla en ti.

Esta petición del Padrenuestro será la más sublime de tus oraciones y la prueba de tu confianza en Dios (ver Mat. 26:39). No te resultará fácil decirle a Dios "hágase tu voluntad", porque quieres ejercer tu libertad. Tendrás miedo de sufrir si le entregas tu vida, pero esa entrega te dará plena libertad, poder sobre el mal y esperanza.

Oración: Gracias, Señor, porque deseas mi bien.