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Oración del necesitado

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El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Mateo 6:11.

¿Tienes hambre?

El versículo 11 de Mateo 6 es la más humana de las siete peticiones del Padrenuestro, porque en una primera interpretación remite a la necesidad más básica del ser humano: el sustento del cuerpo.

Vivimos del pan. El pan es el fruto de la tierra y del trabajo del hombre. Pero la tierra no daría su fruto si no recibiera desde arriba el sol y la lluvia. El pan es el resultado de la asociación del hombre y la naturaleza, y ambos dependen de Dios. Decir "danos hoy el pan nuestro" es el principio de la humildad y la confianza en Dios (ver Luc. 11:9-13). Con esta petición, decimos: Señor, solos no podemos. Dependemos de la naturaleza, y esta depende de ti.

El adjetivo posesivo nuestro tiene un significado profundo, y se repite por única vez luego de la invocación del Padrenuestro. A la vez que toda la humanidad está parada en el mismo suelo de la necesidad, hay un mismo y único Proveedor: el Padre. Cuando pedimos nuestro pan, estamos también pidiendo el pan de los otros. "Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí" (Rom. 14:7). No estamos solos en el universo. Nuestro pan es también el pan del mundo. Al pedir nuestro pan, el Señor nos dice: "Dadles vosotros de comer" (Mat. 14:15-20). Compartir el pan es la respuesta divina a la petición "danos el pan".

La petición de Mateo 6:11 se completa con las palabras "de cada día", que tienen una significación presente y futura. La petición del pan para cada día nos recuerda el éxodo de Israel, los cuarenta años en el desierto, cuando Dios les daba alimento, maná del cielo, cada día. El Señor fue fiel y jamás falló.

Precisamente, el maná del Exodo retorna y alcanza su plenitud en la Ultima Cena, cuando Cristo parte el pan como símbolo de su cuerpo, que sería quebrantado. En Cristo, el pan alcanza su significado esencial.

¡Jesús es tu Pan! Con él culmina todo el movimiento que va del cuerpo al espíritu, de la Tierra al cielo. Porque Cristo, el Pan de vida, es el que alimentó a su pueblo en el pasado, ¡y te alimentará hoy y por la eternidad (ver Juan 6:51)!

Oración: Señor, eres mi Pan.