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Oración del peregrino

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No nos metas en tentación. Mateo 6:13.

¿Cuál es tu tentación? En el peregrinaje de la vida, siempre aparece la tentación en cualquier recodo del camino. Antes de iniciar su prédica, Jesús permaneció cuarenta días ayunando en el desierto (Luc. 4:1-13). En esas circunstancias, apareció el diablo para ponerlo a prueba. Tres fueron las tentaciones que condensaron la sabiduría del espíritu del mal para atacar y destruir a Jesús.

Las tres tentaciones que padeció Jesús apuntan a tres cuestiones específicas de tu condición humana: el apetito, vivir de acuerdo a los sentidos; la presunción, vivir la religión a nuestro antojo; y el amor al poder, creernos dioses. Todas se reducen a una: soltarse de la mano de Dios.

Hoy, a veinte siglos de aquel día en el desierto, el espíritu del mal continúa su operación tentadora, atacando las zonas más vulnerables de nuestra naturaleza. Todavía aquellas inquietantes tentaciones siguen denunciando nuestras debilidades.

¿Has sido creado de modo que seas capaz de vivir más allá de los sentidos, no conformarte con el pan terrenal y buscar el Pan del cielo? ¿Has sido creado de modo que seas capaz de no buscar la conveniencia en la religión sino adorar a Dios con corazón sincero? ¿Has sido creado de modo tal que seas capaz de no buscar el poder y ser fiel a la libre resolución de un corazón humilde?

Sí, fuiste creado para todo esto. Pero el pecado destruyó la obra de Dios en ti. Sin embargo, donde Cristo venció, tú puedes vencer. Dirige tu vista al desierto.

Si en el sendero de tu peregrinar eres derrotado por la tentación, pronto la tentación dejará de ser tentación, y te amoldarás al mal. Pero, si vences en el nombre de Dios, saldrás fortalecido, purificado como el oro cuando pasa por el fuego (ver 1 Ped. 1:6,7), listo para una nueva victoria.

"Las tentaciones a que estamos diariamente expuestos hacen de la oración una necesidad. A fin de ser mantenidos por el poder de Dios mediante la fe, los deseos de la mente debieran ascender continuamente en oración silenciosa" {LO 84).

No solo cometemos pecados, tenemos pecado (1 Juan 1:8)! ¡Dichosa gracia divina, que te permite ver tu debilidad, para aferrarte a Jesús! ¡Bendita oración, por la cual Dios te libra de la tentación! ¡Mientras oras, puedes vencer la tentación, por el poder de Jesús!

Oración: Señor, eres mi refugio en la tentación.