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Oración del necesitado

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Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7, 8.

¿Es Dios una máquina expendedora, a la que le pongo una "moneda de oración" para recibir lo que solicite?

Nuestra oración se enmarca en un texto lleno de consejos sabios para relacionarnos bien con nuestro prójimo. Los primeros versículos del capítulo 7 de Mateo dan el contexto en el que cobra sentido la oración (vers. 1-6).

El capítulo comienza diciendo que no debemos juzgar las intenciones del corazón ajeno porque, como dice Jesús, "con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados" (vers. 2). ¿Significa esto que no debemos discernir el bien y el mal en una determinada acción, ni podemos juzgar en consecuencia?

Pocos versículos después, Jesús nos plantea un dilema: aunque Jesús aclaró que no debemos emitir juicios sobre otros, también dijo que conoceríamos a los demás "por sus frutos" (vers. 16). Esto significa que debemos discernir y juzgar hechos. Precisamente, son los hechos que nos ocurren en la relación con los demás los que complican nuestra vida, pues nuestras relaciones humanas están entretejidas con hilos débiles: disentimos, peleamos, y aun actuamos de mala fe.

El dilema se resuelve en los versículos 7 y 8: "pedid", "buscad", "llamad". Cuando no te entiendes con tu prójimo, pedid, buscad y llamad en oración a Dios ,para que te dé sabiduría. Dios te responderá (vers. 11). Este es el sentido de nuestro texto: Dios te dará poder para aplicar la Regla de Oro: "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (vers. 12). La expresión inicial, "Así que", relaciona la "Regla de Oro" con lo que pedimos en nuestras oraciones. No podemos orar sin tener presente la "regla del amor".

¡Dios no es una máquina expendedora, ni la oración es una moneda para adquirir dulces! Esto no significa que no debes pedir cosas específicas a Dios; significa que la oración es más que pedir y esperar cosas de Dios. La oración es tu respuesta al llamado diario de Jesús a tu corazón para entrar en él, darte paz y restablecer tus relaciones afectivas rotas por las ofensas.

Oración: Señor, te pido sabiduría para tratar con quien me ha herido.