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Oración por vista

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Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Mateo 9:27.

Realmente puedes ver?

¿Bajo las mismas condiciones, y con el mismo poder con que sanó a la hija del rabino Jairo y a la mujer enferma con flujo de sangre Jesús sanó a dos ciegos. Según Mateo, los ciegos honraron a Jesús llamándolo "Hijo de David". Pero él pasó por alto lo que podría ser una simple adulación, y preguntó: "¿Creéis que puedo hacer esto?" (Mat. 9:28). No les preguntó: "¿Creéis que yo puedo suplicar al Padre?", sino: "¿Creéis que puedo hacer esto?" Jesús quería asegurarse de que la fe estaba obrando efectivamente en sus corazones. ¡Y que verdaderamente querían ver! Muchos dicen que quieren ver, pero no todos pagan el precio para ver.

Los ciegos pagaron el precio de aceptar su realidad: reconocieron que solo Jesús podía ayudarlos, porque era el verdadero Mesías. Su respuesta fue: "¡Sí, Señor!" (vers. 28). Entonces, Jesús les impuso sus manos y les tocó los ojos diciéndoles: "Conforme a vuestra fe os sea hecho" (vers. 29).

Mientras que los que carecen de vista reciben la fe por el oído (Rom. 10:17), los fariseos, que tenían vista y presenciaban los milagros de Jesús, se declaraban contra la fe. Los ciegos veían, aunque no podían mirar; pero los que creían que veían eran verdaderamente ciegos. En ellos se cumplía la palabra de Isaías: "Porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden" (Mat. 13:13; ver Isa. 6:9,10).

"Si Dios hubiese hecho imposible para vosotros ver la verdad, vuestra ignorancia no implicaría culpa. 'Mas ahora [...] decís, vemos'. Os creéis capaces de ver, y rechazáis el único medio por el cual podríais recibir la vista. A todos los que percibían su necesidad, Jesús les proporcionaba ayuda infinita. Pero los fariseos no confesaban necesidad alguna" (DTG 441).

La pregunta es: ¿Cómo puedes "ver"? La soberbia te aparta de Dios, aunque practiques la religión. ¡Solo clamando a Dios, como los ciegos, en humilde oración secreta, podemos ver nuestra verdadera realidad!

Jesús "unge tus ojos con colirio" (Apoc. 3:18). Solo él te muestra tu real necesidad. ¡Gracias, Jesús, porque aun ciego, me recibes! ¡Preciosa gracia divina, que jamás nos da lo que merecemos, sino lo que necesitamos!

Oración: Señor, unge mis ojos con colirio.