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Oración a solas

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Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Mateo 14:23.

El capítulo 14 de Mateo es intenso: Juan el Bautista es decapitado (vers. 1-12).

Jesús se retira lejos de aquella escena, hacia el desierto (vers. 13), pero es seguido por la multitud. Entonces, tocado por la compasión, sana a los enfermos y alimenta a cinco mil personas (vers. 13-21). Luego envía a sus discípulos a cruzar el mar y a enfrentar una tormenta, y nuevamente se aparta al desierto para orar; luego desciende a su encuentro caminando sobre las aguas.

El versículo 22 señala que, inmediatamente después de que la multitud fuera alimentada, Jesús envió a sus discípulos al otro lado del Mar de Galilea. La expresión "en seguida" denota urgencia y movimientos rápidos. Mateo no presenta la causa de esa premura, pero el evangelista Juan nos da el motivo: "Entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo" (Juan 6:15).

Jesús sabía que su hora aún no había llegado, pero percibía que estaba cerca. Por eso se retiró a orar. La oración es el refugio del soldado antes de la batalla.

El Maestro subió al monte en soledad, mientras sus discípulos estaban abajo, en el Mar de Galilea, azotados por una tempestad, en la oscuridad y en peligro. ¡Qué apropiada imagen de nuestro tiempo! Nuestro Señor ha ido al Padre y está sentado a su diestra. Hoy también, nosotros nos encontramos aquí abajo, en un mar agitado por la tempestad y en peligro. Pero el relato continúa: Jesús no se quedó orando durante la tormenta, sino que "a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar" (Mat. 14:25). La cuarta vigilia era pocas horas antes de que despuntara el alba. Fue entonces cuando el Señor se dirigió hacia sus discípulos, caminando sobre el agua. Esa será también la vigilia cuando venga por su iglesia, por ti y por mí.

Cristo es el lucero de la mañana. Él te recogerá a ti, que estás afligido en este mundo, como los discípulos lo estaban en aquel lejano mar de Galilea. No sabemos la fecha de su retorno, pero sabemos que pronto volverá. Ya estamos en la cuarta vigilia.

¡Cuánto bien te puede hacer esta esperanza para sobrellevar las fatigas y las aflicciones de la vida!

Oración: Ven, Señor Jesús.