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Oración de consagración

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Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Mateo 26:42.

La "copa" a la cual Jesús hizo referencia en Mateo 26:42 representa la cruz del Calvario; y su contenido, los pecados de todo el mundo, los tuyos y los míos. Más allá del terrible sufrimiento físico y psicológico de la crucifixión y la muerte, hay algo que como seres humanos no podemos comprender plenamente, ni jamás experimentaremos: el sufrimiento espiritual de Jesús.

Él era inocente, no tenía compromiso con el pecado, y en su santidad no podía cargar el pecado de los otros. En el huerto repetía para sí mismo sus propias palabras, las que les había dicho a sus discípulos para animarlos: "Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada" (Juan 8:29).

Pero ahora le parecía estar excluido de la luz de la presencia ayudadora de Dios, porque su Padre "lo hizo pecado" (2 Cor. 5:21). Jesús fue tratado como el más vil pecador, sin merecerlo, para que nosotros seamos tratados por Dios como él merece. No podemos imaginar el horror que sintió cuando todo el mal cayó sobre él.

En el huerto de Getsemaní agonizó en conflicto con los agentes satánicos. Soportó la angustia de la entrega, experimentó el temor de que el pecado lo separara definitivamente de su Padre y vio cómo lo abandonaban sus discípulos. Sin embargo, en nuestra oración no lo vemos esquivando su deber: no pidió que pasara de él aquella copa, sino que se cumpliera la voluntad de Dios.

Es imposible para ti y para mí incursionar en el pleno significado de esta experiencia en el Getsemaní, pero allí se logró la victoria que luego se consumó en la Cruz y en la resurrección.

¡Gracias, Jesús, porque no me has dejado solo/a! ¡Señor, dame sabiduría para conocer tu voluntad, humildad para aceptarla y poder para realizarla!

La oración fecunda, sincera y secreta, profunda y espiritual, te permite entrar en relación con Jesús y su deseo para tu vida. Tu corazón es precioso para Jesús. ¡Su voluntad es tu libertad, tu gozo, tu paz, tu esperanza! ¡Tu compañía! ¡Tu victoria sobre el mal!

Oración: Señor, dame sabiduría y poder para hacer tu voluntad.