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Oración de un demonio

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Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno?¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él. Marcos 1:23-26.

¿Por qué Marcos comienza su Evangelio registrando este milagro? En Marcos 1:22 leemos que los judíos se admiraban del Maestro "porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas". Luego de esta declaración, viene la escena de nuestro texto. Marcos quería dejar en claro desde el principio que Jesús no solo tenía autoridad sino también poder sobre los demonios. El diablo es el príncipe de este mundo, pero Dios es el Rey del universo. Jesús es más poderoso que el diablo. Es bueno recordar esto en tiempos cuando los demonios parecen dominar el mundo.

Pero vayamos ahora a la oración del demonio: "Sé quién eres, el Santo de Dios" (vers. 24). Aquí hay un explícito reconocimiento de las credenciales divinas de Jesús. ¿Acaso se convirtió aquel demonio? Dice el apóstol Santiago: "También los demonios creen, y tiemblan" (Sant. 2:19). Pero no basta con el asentimiento intelectual para que la vida sea transformada.

Nuestra experiencia espiritual puede ahogarse en las turbias aguas del intelecto. Nuestra religión puede quedar encerrada en las celdas de las creencias. Aun la práctica de nuestra fe puede agotarse en los compromisos sociales. Ir a la iglesia puede convertirse en una aburrida costumbre. Pero la verdadera fe nace de la oración que nos eleva a una dimensión desconocida para el intelecto, porque la oración de fe no pertenece al ámbito de la razón y de la lógica. Por eso permanece inaccesible a los filósofos y a los sabios de este mundo, ¡y aun a los demonios!

¡Preciosa oración de fe, que nos transforma! ¡Benditas alas del alma, que nos elevan para aferrarnos al poder de Cristo que venció a los demonios! La oración de fe, sencilla, profunda, secreta, te dará acceso a Dios, que renovará tu vida y liberará tu corazón del encierro de tu propia mente, limpiará tu alma de pecado y te dará energía espiritual. ¡Resucitarás, y obtendrás la victoria sobre cualquier demonio que quiera someterte!

Oración: Señor, todo lo puedo en Cristo.