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Oración sin fe

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Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Lucas 1:13.

¿Hablas demasiado acerca de Dios?

Lucas comienza su Evangelio como un buen periodista, registrando los hechos inmediatos que antecedieron al nacimiento de Jesús, con el propósito de "que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido" (Luc. 1:4).

El ángel Gabriel se le aparece al sacerdote Zacarías para decirle que tendrá un hijo. Los nombres de Zacarías y de su esposa Elisabet encerraban un secreto que pronto sería revelado: Zacarías significaba "Dios recuerda"; y Elisabet, "su juramento". Uniendo ambos nombres tenemos la frase: "Dios recuerda su juramento".

¿Cuándo juró Dios en el pasado? En Salmo 89:35 y 36 leemos que Dios "juró a David" que uno de sus descendientes fundaría un reino eterno. Cristo era ese descendiente. Dios recordó esa promesa, y "cuando vino el cumplimiento del tiempo" irrumpió en la historia humana después de cuatrocientos años de silencio (ver Gál. 4:4). Pronto nacería el Mesías; pero antes, el que prepararía su llegada: Juan el Bautista.

Elisabet y Zacarías querían un hijo, pero Elisabet era estéril, y ambos eran ancianos (Luc. 1:7). Pero Dios siempre cumple su palabra: el ángel Gabriel visitó a Zacarías en el Templo para anunciarle que tendría un hijo (vers. 13,14). La respuesta de Zacarías fue de incredulidad: "¿Cómo? Si yo soy viejo" (ver vers. 18). Aquel matrimonio había orado por un hijo (vers. 13). Muchos matrimonios oran a Dios para tener un hijo. No todos lo pueden tener. Sin embargo, Dios respondió la oración de Zacarías. Pero el sacerdote no creía que Dios tenía poder para responder su oración. Muchos de nosotros oramos sin fe. Pedimos y no esperamos. Por eso no recibimos.

Zacarías era muy conversador, por eso Dios lo enmudeció como señal de desagrado por su falta de fe (vers. 20). La incredulidad debe ser siempre muda; si no, se convierte en hipocresía. ¡Muchos hablamos de Dios sin creer en su poder! Por eso, "sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede" (Mat. 5:37).

¡Que en tu oración no sobre ni una palabra! Es mejor tener un corazón sin palabras que tener palabras sin corazón.

Oración: Señor, dame pocas palabras y mucha fe.