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La solución antes del problema

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"Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente" Génesis 31:24.

Alguna vez has perdido el sueño, el apetito, la paciencia o, tal vez, ¿la fe por causa de algún problema que aparentemente no tenía solución? ¿Alguna dificultad en los negocios o en los estudios? ¿Algún conflicto dentro de casa, con los hijos o entre los esposos? ¿Alguna cuestión que involucre la salud, las relaciones, o incluso la vida espiritual?

Para que eso no suceda, es importante conocer con mayor profundidad cómo Dios actúa en las crisis. Especialmente, entender que él es especialista en preparar soluciones incluso antes de que aparezcan los problemas.

La noche anterior al tenso encuentro de Jacob con Labán, después de la fuga del yerno con su familia, Dios se le apareció al suegro y le ordenó: "Guárdate que no hables a Jacob ni bien ni mal" (Gén. 31:24, LBLA). En el momento del enfrentamiento, el problema ya estaba resuelto. Mientras Jacob imaginaba la confusión que iba a haber, Dios ya había preparado la solución, y todo terminó bien (Gén. 31:55).

Poco tiempo después, Jacob buscó la forma de reencontrar a su hermano Esaú. Era la oportunidad de poner un. punto final a las rencillas del pasado. Jacob quedó aterrorizado por la noticia de que Esaú se aproximaba con cuatrocientos hombres. Clamó a Dios, luchó físicamente con el Señor en el valle de Jacob, temiendo por su vida y también por la de su familia. En el momento del encuentro, sorprendentemente "Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y echándose sobre su cuello lo besó, y lloraron" (Gén. 33:4, LBLA). Lo que debería haber sido un enfrentamiento de vida o muerte terminó transformándose en un lindo reencuentro familiar. Dios había trabajado previamente en el corazón de Esaú.

Hay muchos ejemplos en la Biblia, pero el más poderoso viene del propio Dios y su plan de salvación, "concebido antes de la creación del mundo" (Patriarcas y profetas, pp. 48, 49). Antes incluso de que surgiera el problema del pecado, Dios ya había provisto una solución para todos los seres humanos. Eso demuestra, con profundidad y seguridad, la manera en que Dios trabaja al solucionar nuestros problemas. Él siempre prepara una solución. Ten fe, paciencia y perseverancia. Descansa en la providencia de Dios. Él cuida de ti.