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Hay alguien esperando por ti

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“Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista” (Hechos 9:11, 12).

La conversión de Saulo es una de las historias bíblicas que más me impresiona. porque muestra cómo Dios puede conquistar corazones duros, alcanzar personas improbables y usar métodos poco comunes para eso.

Saulo era un perseguidor convicto. y muy culto. Tenía coraje y conocimiento para defender su fe; y para matar a los que no creyeran como él. Dios lo alcanzó cuando iba a cumplir sus planes en Damasco. haciendo que cayera del caballo y. además. quedará ciego.

Dios no sigue la lógica humana para cumplir sus planes. Puede alcanzar a personas fáciles o difíciles. usando métodos comunes y previsibles o extraños e incomprensibles. No tengas miedo de testificar ante personas que parezcan inalcanzables; pueden estar esperándote a ti.

Después del encuentro con Jesús. Saulo quedó tres días sin vista y fue llevado a la casa de un hombre llamado Judas. Entonces. un nuevo personaje entra en escena: Ananías. Su misión era ir al encuentro de Saulo para bautizarlo. Antes de enviarlo. Dios le había revelado su nombre a Saulo, quien lo estaba esperando.

Ananías tuvo miedo. Él sabía muy bien quién era Saulo, y entendía el riesgo que tanto él como la iglesia estaban corriendo. Sin embargo. Ananías obedeció la orden divina. Como resultado, el perseguidor temido se transformó en uno de los mayores referentes de la iglesia cristiana. ¿Qué habría ocurrido si el miedo hubiera paralizado a Ananías? Sin duda alguna. la historia del cristianismo sería otra.

Alguien está esperando por ti. Puede ser tu vecino. tu compañero de trabajo. tu jefe. tu profesor. alguna autoridad o cualquier persona que Dios te pueda mostrar. ¿Quién sabe? Tal vez sean los mayores enemigos de la verdad. que se transformarán en sus mayores defensores. No olvides que “hay almas afligidas por la duda. cargadas de flaquezas. débiles en la fe e incapacitadas para comprender al Invisible; pero un amigo a quien pueden ver. que viene a ellos en lugar de Cristo puede ser el vínculo que corrobore su temblorosa fe en Cristo” (El Deseado de todas las gentes. p. 264). Alguien espera por ti hoy. Sé un agente de esperanza y salvación.