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Fuera de hora y de lugar

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“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hechos 16:25).

Como pastor distrital, una de las historias más interesantes que escuché de candidatos al bautismo fue la de una hermana, moradora de la región sur de San Pablo, en el Brasil. Ella dijo que la motivación para conocer la iglesia surgió por la actitud de un hermano que saltó el muro de su casa.

Como me pareció extraño, le hice más preguntas. Entonces, ella me contó sobre su hijo que estaba en el mundo de las drogas y las crisis que ellos tenían en la casa. Su corazón fue tocado un día de gran confusión, cuando su hijo estaba destruyendo todo lo que veía a su alrededor.

Un miembro de nuestra iglesia, que pasaba por delante de la casa, escuchó el ruido y saltó el muro de más de dos metros, para ayudar. Calmó la situación y oró con ellos. Ella quedó muy impresionada. “Si él fue capaz de saltar el muro y enfrentar a mi hijo drogado para ayudar a mi familia, es un cristiano de verdad”, pensó. A partir de ese momento, comenzaron a estudiar la Biblia.

Este no es un método de testimonio convencional. Normalmente, en nuestros programas de capacitación enseñamos sobre amar a las personas y servir a la comunidad; pero no aconsejamos a nadie que entre en una casa sin permiso. Sin embargo, muchas veces Dios actúa fuera de la hora y del lugar.

Eso me recuerda la historia de Pablo y Silas, cuando estaban presos en Filipos. Habían sufrido acusaciones, agresiones y condenación (Hech. 16:19-40). Sin embargo, cuando llegaron a la prisión, en vez de gritar, pelear o, incluso, defenderse, comenzaron a cantar y a orar. Y lo más interesante es que hacían esto alrededor de la medianoche. El sufrimiento no les impidió testificar de manera tan profunda y envolvente; tanto que los otros presos se interesaron.

¿Será la medianoche la mejor hora para cantar en un ambiente público? ¿La prisión era el mejor lugar? Ellos no eligieron ni hora ni lugar, simplemente aprovecharon la oportunidad para testificar. El resultado de esa actitud, fuera de hora y lugar, fue un terremoto y el bautismo del carcelero y su familia.

El Espíritu de Dios no elige circunstancias para actuar. Testifica siempre con respeto y cariño, pero sin quedar preso de las limitaciones de tiempo y espacio. Como sucedió con Pablo y Silas, Dios también va a quebrar murallas, paredes y corazones para ti.