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Elecciones

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“Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10:42).

El día de hoy marca los 210 años del nacimiento de dos hombres que hicieron elecciones muy diferentes. Abraham Lincoln y Charles Darwin nacieron el 12 de febrero de 1809, separados por pocas horas y por el Océano Atlántico: Lincoln, en los Estados Unidos; y Darwin, en Inglaterra. A los 22 años, salieron para enfrentar la vida y fueron moldeados en las aguas. Lincoln, trabajando en un barco en el río Mississippi; Darwin, viajando alrededor del mundo en el navío HMS
Beagle.

Entre el fin de la década de 1850 y el inicio de 1860, ambos tuvieron sus mayores realizaciones. Darwin se transformó en el famoso naturalista y escribió su libro más famoso: El origen de las especies. Lincoln se transformó en el 16º presidente de los Estados Unidos y el libertador de los esclavos estadounidenses.

Darwin dedicó su vida al estudio de la ciencia y del desarrollo de los seres vivos, pero siempre alimentando el conflicto entre la ciencia y la fe. Destruyó la confianza de mucha gente en la Revelación y en la Creación. Durante toda su vida fue cauteloso al emitir opiniones sobre temas espirituales. Estaba casado con una mujer muy religiosa y quería ahorrarle a su familia esos momentos incómodos: A lo largo de los años escribió muchas cartas, pero en ninguna de ellas admitió que no creía en Dios. A los 71 años, él envió una carta de tres líneas a un abogado inglés, identificado como Frederick McDermott, en la que finalmente asumió: “No creo en la Biblia como revelación divina; por lo tanto, tampoco creo
en Jesús como Hijo de Dios”.

Por su parte, Abraham Lincoln construyó la fe y la unidad de su pueblo. Enfrentó varias derrotas hasta llegar al liderazgo de su país, superó la Guerra Civil y abolió la esclavitud, pero rescató a la Nación. Fueron suyas las palabras: “Señor, mi preocupación no es si Dios está a nuestro lado; mi mayor preocupación es estar del lado de Dios, porque Dios está siempre en lo correcto”. Su vida fue tan impactante que solamente Jesús y Napoleón fueron más biografiados que él.

Dos hombres, dos oportunidades y dos historias. Darwin rechazó a Cristo, la religión y la Biblia. Lincoln afirmó: “Yo entiendo que un hombre pueda mirar hacia abajo, a la Tierra, y ser un ateo; pero no puedo concebir que él mire hacia los cielos y diga que no existe Dios”. Y tú, ¿qué elecciones estás haciendo?