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Todo por la misión

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“¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Romanos 10:15).

 William Franklin Graham Jr. (1918-2018) hizo una gran contribución para el cumplimiento de la misión. Más conocido como Billy Graham, entregó el corazón a Jesús a los 16 años en una campaña de evangelismo. Billy creció durante la Gran Depresión de los años 1930; en ese contexto, aprendió el valor del trabajo duro. Se casó en 1943 con Ruth Bell (1920-2007), nacida en China e hija de misioneros en aquel país.

Billy fue el predicador que alcanzó el mayor número de personas en los tiempos modernos. En sus cruzadas, que comenzaron en 1948, en estadios,  parques y otros lugares públicos, habló para una audiencia de casi 210 millones de personas, en 185 países. De acuerdo con su equipo, a partir de 1993, más de 2,5 millones de personas habían aceptado los llamados que él hacía.

La cruzada de Los Ángeles, en 1949, hizo que Billy Graham fuera conocido internacionalmente. Las reuniones se realizaron durante ocho semanas; multitudes llenaron una carpa levantada en el centro de la ciudad. A partir de allí, el movimiento se diseminó por el mundo. En 1992, anunció que sufría de la enfermedad de Parkinson y, por ese motivo, tendría que aliviar su ritmo de trabajo. En junio de 2005 inició su última cruzada en Nueva York. El 21 de febrero de 2018, hace exactamente un año, falleció, después de una larga lucha contra el cáncer.

Los mensajes de Billy Graham alcanzaron a multitudes. Su facilidad en hablar la lengua del pueblo lo ayudó a hacer que el lenguaje bíblico fuera comprensible. Frases como: “Estudie la Biblia para ser sabio, crea en ella para ser salvo, siga sus preceptos para ser santo” y “Nosotros somos las Biblias que el mundo está leyendo” hacen evidente eso.

Billy Graham fue un ejemplo de compromiso con una misión. Su celo en el evangelismo debe servir de inspiración para cada uno de nosotros, aunque tengamos diferencias doctrinales en relación con puntos de su enseñanza.

Como adventistas, somos comisionados a anunciar el evangelio eterno en el contexto de los tres mensajes angélicos. Esta es nuestra misión. Entrégate sin reservas a ese llamado, y Dios hará grandes cosas por medio de tu vida.