Regresar

Predicar y vivir

Matutina para Android

Play/Pause Stop
“Efraín se ha mezclado con los demás pueblos; Efraín fue torta no volteada" (Oseas 7:8).

En los últimos años hemos realizado grandes movimientos misioneros. Multitudes han salido a las calles en el Impacto esperanza y en proyectos regionales y locales. Este es nuestro llamado, pues quien no ama la misión debe dudar de la propia salvación. O, como dice el evangelista alemán Rienhard Bonnke: “No predicar el evangelio significa que estamos escondiendo el remedio del paciente”.

Por otro lado, mientras avanzamos en el cumplimiento de la misión, he reflexionado en nuestra situación como iglesia. ¿Estamos evangelizando y al mismo tiempo nos hacemos más sólidos? ¿Estamos preocupados por ofrecer pero también por vivir el mensaje que predicamos? Con preocupación, LeRoy Froom ya se inquietaba: “Mientras que la iglesia evangeliza el mundo, el mundo seculariza a la iglesia”. ¡Esta no puede ser nuestra realidad!

Vamos a conquistar multitudes para el Reino de los cielos, pero necesitamos llegar allá con' cada uno de ellos. De ninguna manera podemos correr el riesgo de predicarles a otros y al final ser descalificados (1 Cor. 11:27).

No podemos debilitar el cumplimiento de la misión; pero, al mismo tiempo, necesitamos fortalecer nuestro compromiso con un estilo de vida bíblico, cristiano y adventista. Solo de esa manera tendremos un crecimiento completo. Tenemos que predicar, pero, al mismo tiempo, vivir. Necesitamos continuar siendo el remanente de la profecía bíblica, que está en todo el mundo pero que no es del mundo.

Oseas presenta a Efraín como una “torta que no fue volteada”. En otras  palabras: bien asada de un lado y casi cruda del otro. Es el riesgo que puede afectar a la iglesia si no encuentra el equilibrio. Podemos hacernos fuertes en la misión y frágiles en la identidad. No podemos “mirar para otro lado”; porque, como dice Emilio Abdala: “La iglesia hace más por el mundo cuando se parece menos al mundo”. Cuando intentamos ser iguales pensando en conquistarlos, definitivamente nos debilitamos. Elena de White fue clara sobre cómo podemos cumplir la misión con eficacia: “No olvidemos que el argumento más poderoso en favor del cristianismo es una vida semejante a la de Cristo” (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 18). ¡Por eso necesitamos predicar y vivir!

Quiero desafiarte a que profundices la caminata con Dios y la hagas visible en tu estilo de vida. Solo así podremos predicar y vivir con la seguridad de que aquel que hace la obra de Dios, usando los métodos de Dios, alcanzará los resultados de Dios.