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¿QUÉ SE HACE CUANDO TE FALTAN LAS FUERZAS?

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«Él da fuerzas al cansado, y al débil le aumenta su vigor». Isaías 40:29

¿Te gusta hacer gimnasia? Hay ejercicios que están bien pero otros... son un poco pesados, ¿verdad? El profe dice «uno más, uno más, uno más» y a uno ya no le quedan fuerzas. Pero al terminar, qué bien nos sentimos.

Hubo una vez en que Moisés, el hombre elegido por Dios para liberar a su pueblo, se quedó sin fuerzas. Israel estaba peleando contra los amalecitas, mientras Moisés estaba parado sobre un monte con el brazo en alto, sosteniendo el bastón de Dios. «Cuando Moisés levantaba su brazo, los israelitas dominaban en la batalla; pero cuando lo bajaba, dominaban los amalecitas. Pero como a Moisés se le cansaban los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentara en ella. Luego Aarón y Hur le sostuvieron los brazos, uno de un lado y el otro del otro. De esta manera los brazos de Moisés se mantuvieron firmes hasta que el sol se puso, y Josué derrotó al ejército amalecita» (Éxodo 17: 11-13).

Es normal cansarse. Dios sabe que nuestras fuerzas no duran siempre. Pero cuando nos quedamos sin fuerza, él no nos abandona. «Él da fuerzas al cansado, y al débil le aumenta su vigor. Hasta los jóvenes pueden cansarse y fatigarse, hasta los más fuertes llegan a caer, pero los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas» (Isaías 40:29-31).

Desafío: Toma un libro o una pelota y mantenlo en alto dos minutos con los brazos extendidos. Sentirás una sensación parecida a la de Moisés.