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¿QUÉ HACER CUANDO NO VEMOS UNA SALIDA?

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«Escapen de la corrupción que los malos deseos han traído al mundo». 2 Pedro 1:4

En el Nuevo Testamento, se mencionan dos tipos de canastos. Por una parte estaba el kófinos, que es el que se usó para recoger las sobras durante la alimentación de los cinco mil. Estos eran canastillos de mano, pequeños. Por otra parte estaban los espurís, que eran grandes y resistentes. Se tejían con materiales flexibles como las ramas de sauce, las hojas de palmera o los juncos.

El apóstol Pablo viajaba mucho predicando la Palabra de Dios, pero en la ciudad de Damasco no lo recibieron bien. Entonces, «el gobernador que servía al rey Aretas puso guardias en las puertas de la ciudad, para que lo arrestaran» (2 Corintios 11:32), pero unos amigos de Pablo lo bajaron en un canasto por la muralla y así logró escapar. Ese canasto era un espurí.

A veces vivimos situaciones en las que no sabemos qué hacer; pareciera que no tenemos salida. Pero si le pedimos a Jesús que nos ayude, él nos indicará qué hacer. Ahora bien, Dios quiere que huyamos de las cosas malas de este mundo. «Por medio de estas cosas nos ha dado sus promesas, que son muy grandes y de mucho valor, para que por ellas lleguen ustedes a tener parte en la naturaleza de Dios y escapen de la corrupción que los malos deseos han traído al mundo» (2 Pedro 1:4).

Desafío: Escribe cómo te ha ayudado Dios a salir de algún problema, de esta manera recordarás cuánto te ama.